No contaba con antecedentes:
La violencia de género sigue siendo una de las problemáticas más alarmantes en nuestra sociedad. A pesar de los esfuerzos por erradicarla, los casos de agresión dentro del hogar continúan ocurriendo, dejando víctimas con profundas secuelas físicas y emocionales.
Un reciente caso en Alto Perú en Chimbote vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de tomar acciones contundentes.
Marden Daniel Paifa Mozombite (24) fue condenado a un año y nueve meses de pena privativa de la libertad, aunque esta fue suspendida y convertida en 91 jornadas de prestación de servicios comunitarios, tras haber agredido a su conviviente.
El pasado 28 de marzo, alrededor de las 3 de la tarde, la víctima acudió a la comisaría para denunciar que había sido agredida tanto física como psicológicamente en su vivienda.
Todo comenzó cuando Paifa Mozombite tomó sin permiso la laptop y el celular de la mujer. Al reclamarle, él reaccionó con insultos, la sujetó con fuerza y la empujó.
Ante la hostilidad de su agresor, la mujer intentó grabarlo, lo que desató aún más su furia: le arrebató el teléfono, lo destrozó y luego lo lanzó desde el tercer piso. Estos hechos no solo reflejan una agresión impulsiva, sino también un patrón de violencia que, de no ser detenido, podría haber escalado a consecuencias aún más graves.
En la audiencia, el agresor aceptó su responsabilidad y se acogió a la terminación anticipada del proceso penal. Además de las jornadas de servicio comunitario, se le impuso el pago de una reparación civil de 930 soles, una multa de 291.70 soles y una inhabilitación conforme al artículo 36 inciso 11 del Código Penal.

