En menos de 48 horas, la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) volvió a colocarse en el ojo de la tormenta. Una nota oficial de la propia entidad informó que, con la presencia de la empresa contratista, del municipio provincial del Santa y de la Junta de Usuarios, se había concluido que era necesario elaborar fichas técnicas para identificar zonas de riesgo o puntos críticos en el río Lacramarca, a fin de ejecutar intervenciones inmediatas. La noticia, lejos de tranquilizar, ha generado más dudas que certezas.
Según el CUI 2499818, existe un proyecto en plena ejecución denominado “Creación de protección de las riberas del río Lacramarca ante peligros”, que contempla la intervención en 58 puntos críticos ubicados en Macate, Jimbe y Chimbote. El monto de inversión asciende a la escandalosa cifra de 663 millones 503 mil 590 soles. Ante ello, la pregunta resulta inevitable: ¿cómo es posible que, con una inversión de esa magnitud, el proyecto no solo no haya sido concluido, sino que ahora se hable nuevamente de identificar puntos críticos mediante fichas técnicas?
Más preocupante aún es que estas fichas, todo indica, serán asumidas por el Municipio Provincial del Santa dentro de su jurisdicción, trasladando responsabilidades que deberían haber sido resueltas desde el diseño y la ejecución del proyecto original. La reunión realizada el último viernes en la MPS prácticamente oficializó esta nueva etapa, que muchos interpretan como un retroceso y no como una solución.
El caso del río Lacramarca no es aislado. Situaciones similares se repiten en otros ríos de la costa peruana, como Casma y Huarmey, donde los trabajos de prevención y protección se encuentran paralizados o avanzan a paso lento. El argumento recurrente es la falta de presupuesto, pese a que en diciembre el Ministerio de Economía y Finanzas transfirió recursos por 317 millones de soles para los tres ríos mencionados.
Desde ANIN aun no se oficializa si dichos montos fueron suficientes y que incluso existen deudas pendientes con el contratista del proyecto Lacramarca. En concreto, se transfirieron 87 millones para Lacramarca, 55 millones para Casma y 17 millones para Huarmey, cifras que, solo cubrieron una parte de las necesidades reales, según el contratista. Es decir, los recursos llegaron, pero no alcanzaron.
A esto se suma que actualmente se conocen tres proyectos distintos en la cuenca del Lacramarca. El primero, en la parte media y alta de la cuenca, contempla la siembra de 3,890 hectáreas de árboles, pero no encuentra rumbo ni claridad técnica. El segundo, identificado con el CUI 2514159, busca el tejido de riberas del río con una inversión de 277 millones 407 mil soles. Sin embargo, ninguno de estos proyectos muestra avances concretos ni garantías de continuidad.
La conclusión es clara y preocupante: existen millonarias inversiones anunciadas, proyectos fragmentados y una evidente falta de planificación y articulación. Mientras tanto, el río Lacramarca sigue siendo una amenaza latente para miles de familias. ANIN debe más explicaciones que comunicados, y el Estado no puede seguir normalizando que cientos de millones de soles terminen atrapados en el limbo de la burocracia y la mala gestión.

