Recibió público reconocimiento:
Lágrimas de alegría, abrazos interminables y un coro de voces unidas marcaron la celebración de los 30 años de ordenación sacerdotal del Padre Luis Palomino Palacios, un pastor que ha tocado miles de corazones con su dedicación incansable.
Aunque en la actualidad cumple su misión pastoral en Minnesota, Estados Unidos, el sacerdote no dudó en cruzar océanos para regresar a su Perú querido y compartir este hito con su amada comunidad de la Parroquia Sagrada Familia (Nuevo Chimbote) de la que es párroco.
Centenares de fieles católicos, adultos con recuerdos imborrables, jóvenes llenos de esperanza y niños con ojos brillantes, llenaron el templo que está ubicado frente a la urbanización Bruces, de donde es la mayoría de los congregantes a la parroquia
La misa, presidida por el Padre Luis Palomino y concelebrada por sus hermanos en el sacerdocio, los padres Juan Davis, Celso Tolentino, Nilton Iman, José Sánchez y Miguel Escobar, quien viajó desde Trujillo, fue un torrente de emociones. En sus palabras, el homenajeado rememoró su trayectoria: desde parroquias humildes en la sierra hasta las calles polvorientas de Chimbote, donde ha sembrado fe con manos generosas y un corazón de padre.
Al concluir el oficio, la fiesta se trasladó al patio del Colegio República de Yugoslavia. Allí, entre risas y aplausos, un grupo musical interpretó una canción dedicada especialmente al Padre Luis, con letra que explicaba su vida de servicio y encendieron el alma de todos.

