El 31 de enero, en el día en que Andrés Rodríguez Cruz debía cumplir 21 años, su familia volvió a alzar su voz para exigir justicia, recordando al joven y reclamando una pronta sentencia contra los detenidos por su muerte.
A casi dos años del crimen, sus seres queridos señalaron que el cumpleaños de Andrés se ha convertido en un símbolo de lucha y memoria. Para ellos, no se trata solo de recordar su vida, sino de exigir respuestas concretas por parte del sistema judicial.
Su madre, Hilda Cruz Rosales, mantiene vivo el recuerdo de la estrecha relación que compartía con su hijo. Familiares y amigos coinciden en que era un joven respetuoso, solidario y comprometido con su entorno, cualidades que lo hicieron muy querido en su comunidad.
El joven destacaba por su preparación y metas personales. Practicaba artes marciales y natación, contaba con licencia de conducir y cursaba la carrera de Ingeniería Civil en la UTP. Además, tenía el firme propósito de convertirse en policía, motivado por su vocación de servicio.
Las investigaciones vinculan su muerte a una presunta organización criminal dedicada a delitos graves contra menores y jóvenes, la cual habría operado durante varios años. Pese a la gravedad del caso, hasta el momento los implicados no cuentan con una sentencia definitiva.
Ante esta situación, la familia, junto a colectivos ciudadanos, reiteró su pedido a las autoridades para que se aceleren los procesos judiciales y se impongan las máximas sanciones. Señalan que la demora no solo afecta a su entorno, sino también a otras víctimas que esperan justicia.
En el marco de esta conmemoración, la asociación cívica cultural “Chimbote No Olvida” reconoció a Andrés Rodríguez Cruz como “Ángel Guardián y Protector de la Ciudad”, destacándolo como símbolo de resistencia frente a la violencia y la impunidad, y reafirmando el compromiso de no olvidar su caso.

