Por: FERNANDO VALDIVIA CORREA
A poco menos de dos semanas para las justas presidenciales, el panorama electoral sigue clarificándose, y son dos los claros aspirantes a pasar a la segunda vuelta: Rafael López Aliaga y Keiko Fujimori. Ambos, de un lado, mantienen propuestas realistas y no caen en populismo que solo atrae votantes inseguros que solo generan expectativas irreales que de llegar al poder acrecentará la insatisfacción ciudadana. Por ejemplo, coinciden en la reforma de la administración de justicia, tantas veces postergada y a la vez politizada desde hace varios años, profundizada durante el desgobierno del hoy condenado por corrupción Martín Vizcarra. Fujimori lo vivió, o mejor dicho lo sufrió en carne propia al ser encarcelada injustamente por cerca de quinientos días, sin acusación y menos sentencia. También, aunque indirectamente, López Aliaga cuando los integrantes del entonces sobrevalorado Equipo Especial Lavajato persiguieron despiadadamente al entonces líder de Solidaridad Nacional, Luis Castañeda Lossio.
Y de otro, el resto. A excepción de César Acuña, y los Generales EP (r) Roberto Chiabra (PPC-Unidad Nacional) y José Williams (Avanza País), los demás a pretender suceder al octogenario Balcázar son simplemente parte de la estadística. Precisamente en esta abultada lista aparece más de un improvisado/a que pugna por simpatizar con la población, aupados de los denominados CAVIARES. El primero, Alfonso López Chau. Tuvo literalmente sus “cinco minutos” al abrir las puertas de la Universidad Nacional de Ingeniería (como si fuese su chacra) y dar cobijo (incluyendo alimentación) a manifestantes violentistas que en días posteriores la emprendieron contra la gestión de Dina Boluarte. Resulta que además de ser admirador de los terroristas Víctor Polar y Abimael Guzmán, supuestamente participó en los setenta de frustrado robo en una agencia bancaria por lo cual fue enviado a prisión. En resumen, choro. De esto último, Wolfgang Grozo, del anonimato pasó en horas a ocupar planas de los medios, declarando que en la foto que aparece al lado de Zamir Villaverde fue ocasional. Minutos después, el exconvicto apareció en señal abierta mostrando instantáneas abrazos casi como “hermanos”. Quedó como “mentigrozo”. Next. Jorge Nieto, aunque habla bien, sus palabras no coinciden con sus acciones. Salió a la luz consultorías brindadas a la Municipalidad de Lima, específicamente a la confesa procesada por corrupción Susana Villarán, y pagadas al cash presuntamente por Odebrecht; amén que en la década del noventa fue designado Agregado Cultural en la Cancillería. Sí, en el mandato del ingeniero Alberto Fujimori, a pesar de ser “groseramente antifujimorista”. Ante la evidencia, y como buen progre, negó injerencia política, pues su nombramiento se dio por “méritos propios ad honorem”. Obvio, al igual que Diego García Sayán, con su ONG Comisión Andina de Juristas prestando servicios en la “Reforma del Poder Judicial”, cuyo Secretario Ejecutivo fue José Dellepiane Maza, en la dizque “dictadura Fujimori-Montesinos”. E, inevitable pasar por alto a Marisol, cuestionando la desgastada frase de las “leyes pro-crimen”, en tanto que su presencia en el “gabinete de lujo” de PPK, y lo generosa que fue en el trato a Odebrecht, hace que las encuestas le extiendan la factura.
Así, mientras se afianza el panorama de cara al venidero 12 de abril, los caviares continúan preguntándose, ¿quién será mi candidato?.

