Angela Noelia Alcázar Mutto y sus hijas se encuentra a la expectativa de una decisión judicial crucial que podría poner fin a un prolongado calvario de agresiones físicas y verbales y hasta amenazas de muerte de su ex conviviente Santos Alejandro Mendoza Mantilla.
Este 22 de abril, la Segunda Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia del Santa revisará la condena impuesta a Santos Alejandro Mendoza Mantilla (65), exconviviente de Alcázar Mutto y padre de las jóvenes, por el delito de agresiones contra la mujer o integrantes del grupo familiar.
La condena, de 2 años, 1 mes y 22 días de pena privativa de la libertad de carácter efectiva, fue dictada por el Primer Juzgado Penal Unipersonal de Flagrancia de la Corte Superior de Justicia del Santa el 18 de octubre de 2025.
Sin embargo, Mendoza Mantilla apeló la sentencia, manteniendo en vilo a la familia que anhela su reclusión para cesar las agresiones verbales y amenazas de muerte que han sufrido.
El caso se remonta al 23 de agosto del año pasado, cuando Santos Alejandro Mendoza Mantilla agredió física y verbalmente a Angela Noelia Alcázar Mutto en la avenida Pacífico de Nuevo Chimbote, sin importarle la presencia de una de sus hijas.
La intervención oportuna de efectivos policiales, alertados por transeúntes, permitió la detención del agresor. Este incidente fue el punto culminante de una serie de ataques, insultos y amenazas de muerte que Alcázar Mutto y sus hijas venían padeciendo por parte de su ex conviviente Mendoza Mantilla.
La preocupación de la familia se ha intensificado recientemente. Una de las hijas de Alcázar Mutto comunicó a nuestro medio que, hace apenas dos días, su padre se presentó nuevamente por su vivienda y desde el vehículo en que se encontraba las insultó y amenazó. Este acto es considerado por la familia como una clara violación de la norma de conducta impuesta por la jueza Mariela Serrano Goicochea en la sentencia original.
La confirmación de la sentencia condenatoria por parte de la Segunda Sala Penal de Apelaciones significaría que la pena privativa de la libertad se haría efectiva, y Santos Alejandro Mendoza Mantilla sería recluido en el penal de Cambio Puente.
Para Angela Noelia Alcázar Mutto y sus hijas, esta resolución representa la esperanza de poner fin a la pesadilla de vivir bajo la constante amenaza de quien fuera su figura paterna y debía brindarles amor y seguridad.

