Opinión

Nos hizo el avión

Por: FERNANDO VALDIVIA CORREA

El Pacta Sunt Servanda significa “los contratos deben respetarse”. Este aforismo aplica entre privados, así como al interior de la administración pública; máxime si se tratan de compromisos internacionales. El no hacerlo conllevaría a mellar la imagen del Perú a nivel mundial, pudiendo llegar a convertirnos en parias ante la comunidad extranjera.

En marzo pasado, mediante Decreto Supremo Secreto, el Ejecutivo autorizó la compra de 24 aviones de combate por aproximadamente US$ 3500 millones. Los postores fueron Suecia (Gripen), Estados Unidos (F-16 Block 70) y Francia (Rafale). La buena pro resultó favorable a la empresa norteamericana Lockheed Martin.

El viernes 17, cuando estaba lista la ceremonia de suscripción del contrato, sorpresivamente la misma fue cancelada. Raudamente, José María Balcázar explicó que esta adquisición compleja la dejaría en manos del gobierno entrante. De inmediato, Luis Arroyo, Carlos Díaz y Hugo de Zela, Titulares de la Presidencia del Consejo de Ministros, de Defensa y de Relaciones Exteriores, respectivamente, pretendieron convencerlo de la necesidad de honrar lo acordado. Llegó el lunes 20 y cuando el Jefe de Estado creyó haber frenado esta operación, fue desautorizado por Díaz, quién ordenó a la FAP a firmar el referido contrato. Y así fue.

Ya enterado, el octogenario inquilino de Palacio volvió a negarlo, enfatizando en la necesidad de atender demandas prioritarias de la población. Irónico comentario, toda vez que recientemente el ministerio de Educación puso en pausa la convocatoria de la Beca Generación del Bicentenario, que el año pasado tuvo 250 beneficiados: 135 para maestrías y 15 doctorados.

Ante este grosero actuar, el pasado miércoles, Díaz y De Zela presentaron su renuncia, alegando este último que “el señor Balcázar le ha mentido al país”. Al día siguiente, Balcázar, dolido en la vergüenza, cobró venganza destituyéndolos de la función pública. Sobre este punto, el periodista Mario Ghibellini, en el diario El Comercio, comentó “El hombre parloteó, ninguneó ministros, mintió… y al final quedó como un gobernante desautorizado y despojado de las ínfulas del poder. Como un embrollón fallido que, al verse descubierto, solo atinó a balbucear incoherencias”.

Por su parte, la respuesta de la tierra del Tío Sam no se hizo esperar. El embajador Bernie Navarro amenazó inicialmente con tomar represalias en contra nuestra, para luego virar mostrando satisfacción al comunicar que las primeras aeronaves llegarán a la capital en 2029. Paralelamente, Fernando Rospigliosi, encargado de la Presidencia del Congreso, expresó que en caso llegase a sus manos la moción de censura la tramitarían con la debida celeridad.

Lo cierto es que anteriormente Balcázar mostró su prepotencia, que resulta en incompetencia para este puesto de tamaña responsabilidad. Ocurrió con Tía María. Antojadiza y abusivamente, el Consejo de Minería declaró nula la concesión otorgada al proyecto minero; sin embargo, ante la presión acrecentándose reculó y finalmente la Dirección General de Minería otorgó la autorización correspondiente.

En resumen, el señor José María pretendió borrar con la izquierda, lo que escribió con la derecha. Nos hizo el avión. O al menos eso intentó.