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Advierten que podría haber un Niño de gran magnitud

La meteoróloga de la Universidad Nacional Agraria La Molina, Elizabeth Silvestre Espinoza, advirtió que el Fenómeno El Niño podría llegar a tener características extremas, basada en estudios de entidades internacionales que monitorean dicho evento.

«La tendencia que se está observando, las entidades internacionales están observando la ocurrencia del Fenómeno El Niño, es una tendencia a ser un extremo. La ciencia ha avanzado y podemos tener con mayor certeza el nivel del pronóstico de los extremos. Los eventos extremos se están alterando debido al cambio climático. Antes tenían periodicidad cada 4 a 7 años. Hemos tenido uno en 2023 y ahora este 2026. El periodo se ha reducido», explicó.

La especialista detalló que la intensidad de El Niño depende de factores como la temperatura superficial del mar, que «también se está incrementando» y, de continuar, podría ocurrir un evento «de grandes magnitudes»

«La temperatura del mar se calienta, pero no se enfría tan rápido como la atmósfera. Se mantiene y almacena esa energía debido a sus propiedades físicas. Por lo tanto, esta tendencia de calentamiento puede llevar a calentar el océano y si esto continúa entonces se podría tener un evento de El Niño de grandes magnitudes», precisa Silvestre Espinoza.

Recordó, además, que a raíz de las Ondas de Kelvin en el Pacífico -energía almacenada del calentamiento que está llegando a las costas peruanas- se percibe más calor en la costa y enfriamiento en la sierra «en meses donde no lo esperábamos».

Como se recuerda, a inicios de mayo, el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) había informado que se mantenía vigente el estado de alerta de El Niño Costero en el país, ante la probabilidad de que este fenómeno continúe, al menos hasta enero de 2027.

Silvestre Espinoza destacó la necesidad de tomar acciones, para conocer los impactos del Fenómeno El Niño, para determinar «que actividad productiva va a verse afectada».

«No es solo pensar si viene un Niño fuerte o moderado, sino determinar los impactos que puede ocasionar en las actividades productivas y la infraestructura. Así como temas de salud para determinar si la ciudadanía está preparada por las lluvias, que puede traer enfermedades y plagas», sostuvo.

La especialista remarcó que el Perú es un país rico en productividad marina, «debido a temperaturas bajas por la corriente de Humboldt»; y, por ello, el pronóstico «nos da la oportunidad de elaborar estrategias de prevención pensando en los impactos».

Agregó que en temas de estudios y analizar los niveles de vulnerabilidad está el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED) y la acción posterior lo realiza el Instituto Nacional de Defensa Civil.

«Parte del conocimiento científico es conocer el riesgo, pero la parte tecnológica no es solo monitorear con estaciones, sino infraestructura que pueda apoyar a la población para ruta adecuada a los lugares identificados como seguro. Si la ciencia no avanza en determinar como ocurre ese impacto, la acción operativa puede ser continua en resolver el tema. Porque es importante saber qué va a pasar el próximo mayo (de 2027) para esa previsión», acotó.