Por: FERNANDO VALDIVIA CORREA
Hace tres meses, José María Balcázar asumió la Presidencia de la República ante la censura de José Jerí. De inmediato, Pedro Castillo, condenado a más de 11 años de cárcel por conspiración a la rebelión, le solicitó indulto. En ese momento, la respuesta de Palacio fue un no, aunque de boca.
Luego, en la primera semana de este mes, los medios de comunicación dieron cuenta que en el lapso de treinta días, el Ejecutivo cambió a dos integrantes de la Comisión de Gracias Presidenciales, encargada de evaluar y recomendar todas las solicitudes de indulto. Raudamente, el ministerio de Justicia (MINJUS) salió al paso corroborando que fueron designados dos miembros, pero que uno de ellos (Lesli Gonzáles) venía laborando para dicha entidad, en tanto que el otro (Carlos Bazo) se trató de una propuesta directa de la Presidencia del Consejo de Ministros.
Con todo ello, igual siguieron circulando rumores que el mandatario liberaría a Castillo Terrones. Nuevamente, el MINJUS aclaró que el 30 de abril se le dio respuesta al ilustre hijo de Chota comunicándole inadmisibilidad de lo peticionado; es decir, ni Sí, ni NO, solo observando su requerimiento.
En adición, como en la política no hay casualidades, a inicios de abril José Domingo Pérez, el politizado exfiscal del hoy desactivado equipo especial Lava Jato, anunció el patrocinio de Pedro Castillo, llamándolo públicamente “preso político”, a pesar que el Poder Judicial (sí, con jueces progres) lo sentenció garantizándose el debido proceso. Y, a los días el candidato reconvertido de izquierda Roberto Sánchez subió una foto a las redes sociales abrazado de este este polémico personaje, ensalzándole “brillantes cualidades”, y aseverando que formará parte de un eventual gobierno suyo.
Entonces, Ernesto Zunini, secretario general de Juntos por el Perú, ratificó el perdón a Castillo Terrones, eso sí “con respeto a las leyes y las instituciones”. De esto último, recientemente en Huaycán, el postulante Sánchez reafirmó su liberación.
Paralelamente, la abogada Gonzáles Cabanillas renunció a formar parte de la citada Comisión, aduciendo “acoso mediático”; sin embargo, al ser preguntado el Jefe de Estado sobre el tema respondió escuetamente con “no puedo adelantar nada”, escudándose en que no se ha vuelto a presentar solicitud alguna. Mientras, al interior de la Plaza Bolívar, legisladores de diversas bancadas aseguraron que esta decisión no es posible, y de ocurrir sería la censura de Balcázar.
Lo cierto es que la procedencia del indulto a José Pedro Castillo Terrones está condicionado al balotaje de la segunda vuelta. Si gana Roberto Sánchez, en la quincena de julio (días más, días menos) Balcázar le conferiría libertad, e inmediatamente pediría asilo en la embajada de México. Con la misma celeridad, la delegación diplomática azteca lo aceptaría, y a los minutos Torre Tagle alcanzaría el salvoconducto, saliendo del país, y aterrizando horas después en México DF, reencontrándose con Lilia y sus dos hijos.
Aquí, en este probable escenario, la clase política y medios de comunicación, en mayoría, estallarían en cólera. Por su parte, los caviares disimulando el regocijo (pues se prestarían a este macabro hecho, a cambio de asegurarse prebendas ministeriales en el entrante gobierno), también mostrarían enojo. No obstante, llega el feriado largo, y con esto la instalación de los representantes de las cámaras (senadores y diputados), mensaje a la nación, Te Deum, desfile cívico-militar, etc., y, literalmente “vuelta de página”.
Si pues, sería un INSULTO PRESIDENCIAL, pero de ser el vencedor de esta justa electoral del venidero 7 de junio, Balcázar quizá lo haga.

