Por su infatigable labor comunitaria:
La Diócesis de Chimbote celebró con una paraliturgua que el Santo Padre haya concedido la alta distinción pontificia “Pro Ecclesia et Pontifice” al Rvdo. Padre Joaquín Ibáñez Noguera y a la Hna. Juana García Valverde. Este importante reconocimiento internacional destaca el servicio excepcional y la dedicación a la Iglesia de ambos misioneros, cuyo trabajo incansable se ha convertido en un pilar de esperanza y caridad para la comunidad ancashina a través del Asilo de Ancianos San José de Casma.
La entrega de esta distinción se realizó ayer en una solemne Santa Misa de Acción de Gracias en la Capilla del Asilo San José de Casma. La celebración eucarística fue presidida por Mons. Ángel Ernesto Zapata Bances, Obispo de la diócesis de Chimbote.
Participaron autoridades locales, entre ellas el alcalde de Casma, Julio Meléndez Lázaro.
La condecoración “Pro Ecclesia et Pontifice” (Por la Iglesia y el Sumo Pontífice) es uno de los mayores reconocimientos otorgados por la Santa Sede a fieles que destacan por su labor excepcional.
En este caso, la medalla simboliza la gratitud de la Iglesia hacia dos vidas consagradas a los más pobres: Hna. Juana García Valverde: Con 39 años de misión en Perú, esta laica española es un ejemplo de entrega absoluta. En 1989 fundó el Asilo de ancianos San José en Casma y, posteriormente en 1995, la Posta Médica Santa María Magdalena.
En la actualidad, su generosidad permite acoger a 90 personas mayores en estado de abandono, la mayoría con problemas de salud mental, y ha logrado atender a más de 68,000 pacientes en la Posta. Su presencia humilde y serena irradia paz y es el motor de esta gran obra de caridad de la Diócesis.
Padre Joaquín Ibáñez Noguera: Sacerdote de 89 años, con un profundo y extenso historial misionero en Perú y Cuba. Llegó a la Diócesis de Chimbote hace 38 años y ha recorrido numerosas comunidades rurales de la sierra andina.
Hoy, plenamente incardinado en la diócesis de Chimbote por voluntad propia para servir hasta sus últimos días, se desempeña como el amoroso Capellán del Asilo San José, acompañando espiritual y humanamente a los ancianos abandonados.

