Tenía cirrosis:
El amor de un padre no tuvo límites. En plena emergencia sanitaria del 2021, el chimbotano Carlos Bastiand tomó una decisión que cambió para siempre la vida de su hijo Guillermo: donarle parte de su hígado para salvarlo de una grave enfermedad que amenazaba su vida.
Guillermo, entonces de 12 años, fue diagnosticado con cirrosis hepática autoinmune, una condición que obligó a su traslado urgente al Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins de EsSalud, en Lima. Ante la necesidad de un trasplante, su padre se convirtió en el donante compatible y aceptó someterse a una compleja intervención quirúrgica para entregarle una parte de su órgano.
Cinco años después, la historia tiene un final esperanzador. Guillermo, hoy de 17 años, lleva una vida normal, continúa con sus controles médicos periódicos y sigue su tratamiento de manera responsable. “Sentí una alegría inmensa al saber que el órgano era de mi papá. Te admiro mucho. ¡Feliz día, papá!”, expresó el adolescente.
Carlos recuerda que fueron momentos difíciles, pero asegura que volvería a hacerlo sin dudar. “Hoy mi hijo está muy bien, sigue sus controles trimestrales y toma sus medicinas puntualmente”, señaló.
La historia del padre chimbotano fue destacada por EsSalud en el marco del décimo aniversario del Programa de Trasplante Hepático Pediátrico del Hospital Rebagliati, que ha logrado salvar la vida de 87 niños en todo el país.
Junto a Carlos, otros dos padres peruanos también donaron parte de su hígado para darles una nueva oportunidad de vida a sus hijos. Estas historias reflejan el enorme sacrificio y amor de quienes no dudaron en poner en riesgo su propia salud para salvar a sus familias.
EsSalud informó además que recientemente incorporó una moderna máquina de perfusión para hígados y riñones, tecnología que permitirá conservar mejor los órganos donados, aumentar las posibilidades de trasplante y reducir la lista de espera de pacientes que necesitan una segunda oportunidad para vivir.

