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Áncash: 93% de establecimientos de salud del primer nivel tiene capacidad instalada inadecuada, señalan desde el IPE

La reactivación de la construcción del Hospital de Caraz, en la provincia de Huaylas, representa un avance para fortalecer la oferta de servicios de salud en Áncash. La obra, impulsada por la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), busca mejorar la capacidad de atención médica en la zona, en un contexto en el que persisten importantes brechas de infraestructura y acceso a servicios públicos en la región.

En 2025, según proyecciones del Minsa, 9 de cada 10 establecimientos de primer nivel, y la misma proporción de hospitales, tendrían capacidad instalada inadecuada. Estas cifras se mantienen en niveles similares desde hace siete años. Esto significa que la infraestructura o el equipamiento de áreas críticas, como urgencias, quirófanos o UCI, no cumplen con las Normas Técnicas de Salud en aspectos físicos, técnicos, de ventilación, bioseguridad, entre otros.

A esto se suma la baja disponibilidad de personal médico en el sector público. Áncash se ubica como la cuarta región con menor disponibilidad, con apenas 8.0 médicos por cada 10 mil habitantes, por debajo del promedio nacional (10.1) lo que restringe la capacidad del sistema público para atender oportunamente la demanda de servicios de salud.

Además, existen problemas en el abastecimiento de medicamentos. Al cierre de 2025, el 21.1% de medicamentos vitales y esenciales estaban desabastecidos o con substock, por encima del promedio nacional (20.1%). Esto afecta la continuidad de los tratamientos y obliga a los pacientes a asumir gastos adicionales para acceder a los medicamentos que requieren.

El sistema de salud en Áncash también enfrenta el desafío de responder a una mayor carga de enfermedades graves. En 2025, el cáncer se ubicó como la principal causa de mortalidad en la región, por encima de la neumonía, la hipertensión y otras enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Además, su incidencia se ha agravado en los últimos años: entre 2017 y 2025, la tasa de fallecimientos asociados al cáncer aumentó de 82 a 105 fallecidos por cada 100 mil habitantes, según el SINADEF.

El mayor presupuesto para inversión en salud en Áncash no ha venido acompañado de una mejor ejecución. En 2025, la región ejecutó 89.7% de sus recursos y dejó S/ 58.5 millones sin ejecutar. En 2026, el avance muestra un mayor rezago: a mayo, se ejecutó menos del 20% del presupuesto, frente al 47.6% observado en el mismo periodo de 2025, pese a que el presupuesto disponible aumentó 7.0% entre ambos años, descontando el efecto de la inflación.

En un contexto de persistentes brechas de infraestructura, personal médico y abastecimiento de medicamentos, Áncash requiere una estrategia más amplia para fortalecer su capacidad de atención. Para ello, es clave priorizar inversiones en las zonas con mayores limitaciones y promover mecanismos como las Asociaciones Público-Privadas (APP), que ya han mostrado resultados positivos en hospitales como Kaelin en Villa María del Triunfo y Barton en el Callao. Sin una mejor gestión de los recursos y una mayor participación privada, las limitaciones de acceso y calidad seguirán afectando la atención de miles de familias ancashinas.