Argentina sufrió este viernes para ganarle 3-2 a Cabo Verde en Miami y meterse en los octavos de final del Mundial 2026, tras un partido loco que los campeones del mundo tuvieron que resolver en la prórroga ante la relevación del torneo.
La Albiceleste se adelantó gracias a un destello de su capitán Lionel Messi (29’), pero se relajó demasiado y acabó pagándolo ante los africanos, que empataron con un tanto del centrocampista Deroy Duarte (59’) y llevaron el encuentro al tiempo extra.
Los argentinos creyeron tener la victoria a tiro tras adelantarse con un gol de Lisandro Martínez (92’), pero un zapatazo del lateral izquierdo caboverdiano Sidny Lopes Cabral (103’) volvió a igualar el encuentro e hizo sufrir a los hombres de Lionel Scaloni hasta su último tanto, marcado en propia puerta por el central Diney Borges (111’) en un córner.
En un duelo que todos esperaban desequilibrado, la humilde Cabo Verde se hizo grande para plantarle cara a la vigente campeona del mundo.
Al final, Argentina impuso la lógica, pero deberá elevar el nivel si pretende revalidar su título.
Cabo Verde, por su parte, abandona su primer Mundial con la cabeza alta después de sorprender a todo el planeta y de hacer sudar más de lo previsto a la banda de Messi.
La Egipto de Salah tumba a Australia en los penales
En un pulso entre dos selecciones que nunca habían ganado un partido de eliminación directa en un Mundial, Egipto terminó con esa maldición histórica al vencer en penales 4-2 a Australia, tras un empate 1-1, en los dieciseisavos de final, este viernes cerca de Dallas.
Mohamed Salah y sus compañeros esperan ahora rival para octavos, que será la campeona mundial Argentina con su estrella Lionel Messi que sufrió para alcanzar esa meta.
Egipto pisará así por segunda vez los octavos de final de un Mundial, pero la primera vez fue hace casi un siglo, en Italia 1934, donde el torneo comenzaba ya en esa ronda y donde los norteafricanos cayeron en ese único partido por 4-2 ante Hungría en Nápoles.
En una época más reciente, en 1990 y 2018, los egipcios no habían conseguido superar su grupo, algo que sí lograron en esta ocasión, en una edición ya histórica para una selección acostumbrada a brillar en su continente -siete veces campeona de la Copa de África, líder del palmarés- pero invisible en las citas planetarias.

