Amenos de tres meses de las Elecciones Regionales y Municipales, las cifras difundidas por el Reniec vuelven a poner sobre la mesa un tema que siempre genera preocupación: el cambio masivo de domicilios y el riesgo del llamado “voto golondrino”. En Áncash, durante lo que va del 2026, se han registrado 14 463 cambios domiciliarios, una cantidad importante que, por sí sola, no constituye una irregularidad, pues miles de ciudadanos cambian de residencia por motivos laborales, familiares o de estudio.
Sin embargo, la experiencia electoral demuestra que también existen casos en los que el cambio de domicilio se utiliza para alterar la voluntad popular en determinadas jurisdicciones. Precisamente por ello, el Reniec realizó verificaciones domiciliarias en todo el país y detectó numerosas inconsistencias, restituyendo a miles de ciudadanos a su último domicilio válido para efectos de la elaboración del padrón electoral. Esta labor preventiva fortalece la transparencia del proceso y evita que intereses políticos distorsionen la representación democrática.
En una región como Áncash, donde varias elecciones municipales se han definido por escasos votos, cualquier intento de manipular el padrón puede tener consecuencias decisivas. Por ello, el control efectuado por el Reniec merece ser respaldado y complementado con la vigilancia del Jurado Nacional de Elecciones, el Ministerio Público y la ciudadanía.
La democracia no solo depende de acudir a votar, sino también de que cada elector lo haga en el lugar donde realmente reside. Quienes promueven cambios ficticios de domicilio no solo infringen la ley, sino que afectan el derecho de las comunidades a elegir libremente a sus autoridades. La vigilancia permanente es la mejor garantía para que las elecciones de octubre reflejen la verdadera voluntad de los ancashinos.

