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Con misa se recordó a madre Peggy, religiosa que dedicó 30 años de su vida a Chimbote

Atendió a los más necesitados:

Con profundo sentimiento y gratitud, la comunidad católica de la parroquia Perpetuo Socorro recordó a la madre Margaret F. Byrne Doyle, cariñosamente conocida como “hermana Peggy”, quien falleció en Estados Unidos después de haber dejado una profunda huella en Chimbote, donde durante aproximadamente 30 años dedicó su vida al servicio religioso, social y educativo de las familias más necesitadas.

La misa en su memoria se realizó en la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, templo donde precisamente la hermana Peggy desarrolló buena parte de su labor pastoral y social. El oficio religioso reunió a quienes conocieron y fueron beneficiarios de la obra social y educativa que impulsó junto al padre Juan Davis.

La liturgia fue oficiada por el padre Juan Davis, acompañado por el padre Martín Salgado y Elmer Mendoza, en una jornada marcada por los recuerdos, la emoción y el reconocimiento a una mujer que convirtió su vocación religiosa en un compromiso permanente con los más pobres.

Durante la homilía, el padre Juan Davis recordó los años de trabajo compartido con la hermana Peggy y los proyectos sociales y educativos que ambos impulsaron desde 1986. De acuerdo con los antecedentes de la organización que nació de aquella experiencia, ambos iniciaron un proyecto destinado a brindar oportunidades a personas de escasos recursos, especialmente niños y jóvenes, convencidos de que la educación podía convertirse en una herramienta para romper el círculo de la pobreza.

Aquella iniciativa fue creciendo con los años y posteriormente dio origen, en 2006, a la Asociación Civil Apoyo Familiar (ACAF), organización que continuó el trabajo emprendido por ambos y que estructuró su labor en áreas como educación, salud, apoyo social y transformación personal.

Uno de los frutos más visibles de aquella obra fue el acompañamiento a niños y jóvenes de familias de escasos recursos y muchos de aquellos jóvenes hoy son profesionales y recuerdan a la religiosa como una mujer que cambió sus vidas.

La Cuna Jardín Santa Edith, ubicada en el pueblo joven La Victoria, fue una de las iniciativas promovidas por ACAF a partir del trabajo de Peggy Byrne y Juan Davis. El proyecto nació con la convicción de que una educación de calidad podía contribuir a combatir la pobreza y llegó a beneficiar a cientos de niños.

Pero, la obra de la hermana Peggy trascendió las aulas. Su cercanía con las familias, su disposición para escuchar y su preocupación por los jóvenes hicieron que muchos de ellos la consideraran mucho más que una religiosa: la recuerdan como una guía, una protectora y, en muchos casos, como una segunda madre.

Uno de ellos es el abogado Joel Zavaleta Vega, quien evocó con especial cariño a la religiosa y recordó que fue acogido, junto a otros jóvenes, dentro del proyecto educativo que ella impulsó.

Zavaleta destacó que aquellos muchachos que alguna vez llegaron buscando una oportunidad encontraron en la hermana Peggy y en el padre Juan Davis el respaldo necesario para continuar sus estudios y construir un futuro diferente. Muchos de ellos hoy son profesionales competentes y, sobre todo, personas formadas bajo los principios y valores que la religiosa se preocupó por fortalecer.

Su partida en Estados Unidos no ha significado el olvido en Chimbote, por el contrario, quienes compartieron con ella sus años de servicio consideran que su legado permanece vivo en cada niño que recibió educación, en cada familia que encontró ayuda y, especialmente, en aquellos jóvenes que gracias a una oportunidad pudieron convertirse en profesionales.