En su barrio de Bruces:
El complejo deportivo La Resbalosa, en la urbanización Bruces, en Nuevo Chimbote, fue escenario del último adiós a Wilder “Chino” Caballero Silva, otrora figura del fútbol chimbotano, quien dejó una huella imborrable en las canchas durante una época dorada del balompié porteño.
Familiares y amigos cargaron su ataúd desde su vivienda, ubicada en la manzana H-35 de Bruces, hasta el recinto deportivo donde en los últimos años disfrutó de su pasión por el fútbol jugando fulbito junto a familiares y amigos.
Allí, en medio de la tristeza y los recuerdos, se vivió una simbólica escena: el ataúd fue llevado hasta el terreno de juego como si se tratara de su último partido y su último gol, una representación cargada de significado ante la muerte. Porque el “Chino” Caballero podrá haber dejado las canchas, pero no quedará en el olvido.
Caballero fue recordado especialmente por su paso por Siderperú, club con el que se convirtió en uno de los futbolistas chimbotanos reconocidos de la década de 1970. Había llegado a la institución en 1968, cuando el equipo aún estaba vinculado a Deportivo SOGESA, y posteriormente, en 1971, el club adoptó el nombre de Siderperú.
En el recordado estadio Manuel Gómez Arellano, el “Chino” dejó memoria por su velocidad, habilidad para el amague y capacidad para definir frente al arco, atributos que lo hicieron ganarse el cariño y respeto de los aficionados.
Tras la despedida en La Resbalosa, sus restos fueron trasladados hasta un cementerio particular de Nuevo Chimbote, donde recibió cristiana sepultura. Sus hijos, hermanos, hermanas, sobrinos y demás familiares protagonizaron desgarradoras escenas de dolor, acompañados por amigos y personas que durante su vida le profesaron profundo respeto y afecto.
El “Chino” Caballero se fue de las canchas de la vida, pero su recuerdo permanecerá ligado para siempre al fútbol chimbotano.

