Por: Koki Noriega Brito
Gobernador Regional de Áncash
Cada cuatro años, los procesos electorales nos ponen frente a una competencia que genera diferencias y, en muchos casos, termina dividiéndonos. Que la victoria obtenida no sea la derrota de la unión de nuestro pueblo. Soy consciente de que, después del proceso electoral, quedan heridas fruto de la confrontación, heridas que muchas veces van más allá de las ideas y las propuestas. Aquí debe aparecer la grandeza y la nobleza de quienes resulten victoriosos, para tender la mano a todos y empezar a caminar juntos por el desarrollo de nuestro país, evocando la gloria de nuestros antepasados, que construyeron grandes civilizaciones que hoy son orgullo del Perú e inspiración de las actuales y futuras generaciones.
La política debe servir para construir, no para dividir. Por ello, después de las elecciones, es imperativo que permanezcamos unidos. Con civismo, debemos respetar los resultados y, sobre todo, quienes resulten ganadores deben actuar con humildad y ser capaces de generar consensos, con una convocatoria amplia que vaya más allá de las directivas políticas partidarias. Recordemos siempre que el efecto de un triunfo electoral pronto pasará, porque el período de gestión es corto y porque la gestión pública es compleja y tiene diversas aristas que, muchas veces, se convierten en obstáculos que impiden avanzar. Por ello, es importante convocar a profesionales que, además de ser competentes, tengan empatía para atender con alta estima a la población y honestidad para gestionar los recursos de manera transparente. Es necesario que privilegiemos el diálogo entre nosotros y que dejemos de vernos como competidores.
Durante este proceso electoral, hemos mantenido una posición institucional y neutral, respetando a todas las organizaciones políticas y a quienes participaron en esta contienda democrática. Concluida la elección, esa misma responsabilidad nos lleva a trabajar con las autoridades que resulten electas, porque la victoria que el pueblo generosamente les ha dado es la llave de ingreso a un nuevo y gran desafío: dirigir los destinos de sus pueblos. Construirlo significa un acto histórico que debe convocar a todos los ciudadanos en general, porque la gestión es para todos y no solo para quienes los eligieron.
En ese sentido, es importante realizar un trabajo coordinado entre las autoridades salientes y las entrantes. Por mi parte, como gobernador regional de Áncash, tiendo las manos para coordinar y abro las puertas a las autoridades electas para articular los proyectos que están en ejecución y los que están por iniciarse.
Cobra alta importancia el actuar de las autoridades electas como estadistas, orientando sus actos a realizar una gestión eficaz y transparente, así como a dar continuidad a los proyectos que están en ejecución, entendiendo que la ejecución de una obra pública empieza desde la elaboración del expediente técnico.
Cabe la oportunidad para felicitar a todos los que participaron como candidatos a regidores, alcaldes, consejeros regionales, gobernadores y vicegobernadores, porque constituyen un ejemplo de acto cívico que fortalece nuestra democracia y, por supuesto, al pueblo ancashino por su civismo y participación democrática.
Asimismo, invoco a la población a apoyar a las nuevas autoridades que resulten elegidas, para que las obras iniciadas y las que se van a iniciar se concluyan con éxito y beneficien a todos. A ellos exhorto, con humildad, a que después del resultado electoral impere la unión, para poder afrontar con éxito los desafíos propios de nuestros pueblos y seguir construyendo una región donde las familias y, en especial, los jóvenes, hagan realidad sus sueños. Áncash, en su suelo generoso, espera que sigamos el ejemplo de ilustres ancashinos como Santiago Antúnez de Mayolo, para transformar nuestra región.
Que Dios bendiga a nuestro pueblo y dé sabiduría a quienes obtengan la victoria electoral, para que cumplan con honor la responsabilidad que el pueblo generosamente les ha dado.

