Alarma por ejecución presupuestal:
La ejecución del presupuesto público en Áncash revela otra preocupante realidad en los gobiernos locales. Al revisar la información de la Consulta Amigable del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) correspondiente a los primeros nueve meses de 2026, se advierte que 12 municipalidades distritales de la región presentan un avance de ejecución inferior al 10% de su presupuesto.
El dato adquiere mayor gravedad porque siete de estos distritos ni siquiera han alcanzado el 5% de ejecución, mientras que uno registra 0%, es decir, hasta el cierre del periodo analizado no habría devengado ningún sol de su presupuesto.
La Consulta Amigable permite hacer seguimiento al PIA, PIM y a las fases de compromiso, devengado y girado del gasto público de los gobiernos locales. Nueve meses y prácticamente nada ejecutado
La situación resulta difícil de justificar porque han transcurrido nueve meses del ejercicio fiscal 2026, equivalentes al 75% del año presupuestario. En términos simples, a las municipalidades les quedan apenas tres meses para ejecutar recursos que, en algunos casos, prácticamente no han comenzado a utilizar.
Los municipios distritales son los de Colcabamba (Huaraz ); Cotaparaco (Recuay); Alfonso Ugarte (Sihuas); La Pampa – (Corongo); La Libertad(Huaraz); San Miguel de Corpangui (Bolognesi); Llipa(Ocros); Malvas (Huarmey); Fidel Olivas(Mariscal Luzuriaga)Huayan (Huarmey); Shupluy (Yungay ); Cajamarquilla (Ocros ).
El caso más extremo es el distrito de Colcabamba que registra 0%, una situación que debería encender inmediatamente las alertas de los órganos de control y de los propios concejos municipales. No se trata solamente de una cifra presupuestaria: detrás de cada porcentaje existen proyectos, servicios, mantenimiento de vías, infraestructura, seguridad, saneamiento, educación y otras necesidades que dependen de la capacidad de las autoridades para convertir el presupuesto en resultados.
Más preocupante todavía es que ocho distritos se encuentran por debajo del 5%. Esto significa que, luego de tres trimestres, han ejecutado menos de cinco soles por cada cien soles de presupuesto disponible. Y otros cuatro municipios se encuentran entre el 5% y menos del 10%.
La brecha entre presupuesto y resultados
La existencia de recursos presupuestados no garantiza por sí misma que una municipalidad esté atendiendo las necesidades de su población. Precisamente por ello, el seguimiento del devengado resulta fundamental para conocer cuánto del presupuesto ha avanzado realmente hacia la ejecución del gasto.
El MEF establece indicadores específicos para los gobiernos locales relacionados con la ejecución financiera de inversiones, el cambio del devengado acumulado y otros aspectos de la gestión de inversiones públicas.
En consecuencia, 12 municipalidades distritales con menos del 10% de ejecución al noveno mes constituyen una señal de deficiente capacidad de gestión que merece ser examinada individualmente. No necesariamente todos los casos responden a la misma causa: puede haber expedientes técnicos deficientes, problemas en contrataciones, obras paralizadas, dificultades para levantar observaciones, falta de capacidad técnica o modificaciones presupuestarias que hayan ocurrido durante el año.
Pero cualquiera sea la explicación, corresponde a cada municipalidad demostrar por qué, después de nueve meses, mantiene semejante retraso.
El riesgo de la carrera de fin de año
El problema también es que una ejecución extremadamente baja durante la mayor parte del año puede terminar generando una carrera desesperada por gastar en noviembre y diciembre.
El presupuesto público no debería ejecutarse bajo la lógica de “gastar por gastar” para mejorar un porcentaje. La prioridad debe ser que los recursos se conviertan oportunamente en obras y servicios de calidad para la población.
Por ello, estos 12 distritos de Áncash deberían estar bajo especial seguimiento durante el último trimestre del año. En particular, el municipio que registra 0% y los siete que permanecen por debajo del 5% requieren una explicación concreta sobre las razones de su bajísima ejecución y un cronograma verificable para determinar qué pretenden ejecutar antes del cierre del ejercicio.
La situación también debería ser observada por los concejos municipales, regidores, Contraloría y ciudadanía, porque el presupuesto pertenece a la población y su baja ejecución representa, en términos prácticos, la postergación de necesidades que debieron ser atendidas durante el año.
Áncash no solo tiene un problema de ejecución en el Gobierno Regional que al noveno mes registra 50.6%. El mapa municipal revela casos todavía más críticos: 12 distritos que no han logrado gastar ni el 10% de sus presupuestos.

