No cesa en su lucha por justicia:
Hilda Cruz Rosales continuará su lucha hasta que la Corte Suprema ratifique la sentencia contra los implicados en la organización criminal que dopaba a jóvenes para ultrajarlos y comercializar videos en el extranjero.
Después de dos años y siete meses de lucha y sufrimiento, Hilda Cruz Rosales, madre del joven universitario que murió en la denominada ‘fiesta del terror’, expresó su satisfacción por la decisión de la Segunda Sala Penal de Apelaciones de imponer cadena perpetua a los procesados por este caso, entre ellos Juan Milber Rosales Segura, quien permanece prófugo de la justicia.
“Me devuelven la confianza, me devuelven la fe. Después de una constante lucha y sufrimiento, se hizo justicia por mi hijo y por todas las víctimas que no han podido hablar, pero que, a través de mi voz, estamos celebrando este acto de justicia”, manifestó en medio de sollozos. Añadió que lo más importante es evitar que los condenados vuelvan a hacer daño a otros jóvenes.
Cruz Rosales sostuvo que existen pruebas suficientes contra los implicados y cuestionó que la defensa de los procesados pretendan recurrir a una nueva revisión judicial de la condena. “Los videos hablan por sí solos. Nosotros no hemos acusado a nadie sin evidencias. Ellos y el que está prófugo no son inocentes; él (Juan Rosales Segura) siempre lo ha hecho”, declaró.
La madre del universitario anunció que continuará con su lucha hasta que la Corte Suprema ratifique la condena a cadena perpetua. “Ya me imaginaba que se iban a ir en casación. Es repugnante que, sabiendo que existen pruebas en su contra, otra vez vayan a pedir que se revise la sentencia. Esa es la pena que se merecen para que nunca más vuelvan a hacer daño”, expresó.
Asimismo, agradeció a las personas que la acompañaron en las movilizaciones pacíficas que realizó durante su búsqueda de justicia por la muerte de su hijo y por las otras tres víctimas vinculadas al caso. También recordó que podrían existir más afectados que no denunciaron los hechos durante los años en que habría operado esta organización criminal.
Según las investigaciones del caso, los integrantes de la organización invitaban a jóvenes a fiestas en las que les ofrecían bebidas alcohólicas mezcladas con sedantes para dejarlos indefensos. Posteriormente, los desnudaban, registraban en video los ultrajes y comercializaban las imágenes en el extranjero.

