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MAXIMA

El lamentable espectáculo que ofrecieron anteayer dos efectivos de la Policía Nacional que en total estado etílico atropellaron a tres personas en el frontis de un colegio del 21 de Abril, ha generado el repudio generalizado y ha levantado las voces que demandan que se castigue con todo el peso de la ley, no solo las lesiones que se han provocado a tres personas, entre ellas una gestante que se encuentra en observación, sino por el hecho mismo de ser miembros de una institución que, se supone, en el papel, debe ofrecer a integrantes que prediquen con el ejemplo. Si la propia Policía reclama que los jueces apliquen sanciones drásticas y contundentes contra aquellos choferes que provocan accidentes en estado de ebriedad, con mayor razón debe exigir castigos para sus propios miembros. Lamentablemente no lo escuchamos de ningún uniformado, apenas si el Jefe de la División Policial de Chimbote señaló que se castigaría ejemplarmente este caso, empero, quien si ha sido contundente en su pronunciamiento ha sido el Ministro del Interior Carlos Basombrío, quien en su cuenta de Twitter se ha pronunciado sobre este caso de Chimbote. El titular del portafolio del Interior ha colocado el titular y la fotografía que sobre este caso publicó ayer el diario Peri 21 y sobre dicha información ha escrito “Esos no son los Policías que queremos. Máxima sanción!!!!!!”. Y es que en realidad eso es lo que menos podemos aspirar quienes exigimos de nuestras instituciones un comportamiento transparente y ejemplar, si el titular del portafolio que tiene a su cargo el funcionamiento de la Policía Nacional reclama máxima sanción, sería realmente ridículo que quienes están en los escalones más bajos no procedan de esta manera.

DISCIPLINARIO

Parece que esta directiva se ha comenzado a aplicar en los niveles internos, por no llamarlos administrativos, de la Policía Nacional, pues la mañana de ayer llegó a nuestra ciudad el inspector regional de la Policía, coronel Héctor Petit para dirigir personalmente las investigaciones contra el Sub oficial de tercera Erick Salazar Cóndor, que es quien provocó el accidente. Nos imaginamos que lo primero que han hecho es iniciar la pesquisa preliminar para los efectos de aperturarse un proceso disciplinario que debe concluir con la sanción más drástica que tiene el reglamento interno de la Policía. Lo que nadie sabe es si podrán cumplir con lo que había ofrecido el jefe de la Policía local, en el sentido que en cinco días darán de baja al Sub Oficial que ha puesto en tela de juicio la imagen de la Policía Nacional. Hasta donde entendemos un proceso disciplinario toma su tiempo y tiene sus instancias, salvo que exista un procedimiento sumario en el que sancionarán a este pésimo Policía. Ojalá lo haya porque es necesario que en una sola y desde ya la Policía demuestre que está en condiciones de “Separar la paja del trigo”.

COMO PALOMA

Esto es lo que atañe al proceso disciplinario, es decir al trámite administrativo que le corresponde a los hechos, empero, en la vía penal también se tiene que denunciar a los Policías borrachos por delito de peligro común y lesiones leves o graves según lo indique el reconociendo médico legal. Empero, mientras llegaba a nuestra ciudad el inspector regional de la policía, ya la Fiscal Liliana Lecca de la Cuarta Fiscalía Provincial Corporativa había dispuesto la liberación del sub oficial que se encontraba depositado después del grave accidente que provocó. Ayer mismo, se informó que el referido Policía se había acogido a la figura de la terminación Anticipada, sin embargo, esta figura se presenta cuando existe un proceso penal y un requerimiento acusatorio, y sirve para evitar realizar un juicio oral cuando el acusado reconoce sus culpas. Nos imaginamos que a lo que se ha acogido el mal Policía es al Principio de Oportunidad, una figura procesal que se le atribuye a los fiscales cuando están en condiciones de archivar una denuncia en los casos que el denunciado reconoce su responsabilidad y se muestra dispuesto a pagar las reparaciones solicitadas por el Ministerio Público, así como a pagar las multas a las que haya lugar. Esto no lo ha informado hasta el momento la Policía ni la fiscalía, lo cierto es que este beneficio se aplica para los casos de menor trascendencia, cuando los delitos resulten leves y las consecuencias se restrinjan a daños materiales respecto a los cuales un denunciado está dispuesto a resarcir. Sin embargo, en este caso hay heridos, hay un intento de fuga, hay resistencia a la autoridad, en fin una serie de delitos que la verdad no entendemos cómo puede entregarse un beneficio a quien no lo merece. En la medida que al redactarse esta columna aún no se conocía los alcances de la liberación del mal policía, comentaremos al respecto más adelante.