Editorial

ABUSADORES NO ESCARMIENTAN

Casi desapercibido ha transcurrido un hecho que debe llamar la atención de las autoridades y de la sociedad en su conjunto, en la medida que los violadores y abusadores sexuales siguen actuando de manera miserable y desafiante, lo que ha dado lugar a que la administración de justicia se muestre firme y contundente.

Nos referimos a tres sentencias que han expedido magistrados de la Corte del Santa la última semana por delitos contra el honor sexual de menores, una de ellas condenando al depravado a doce años de prisión y las otras sancionándolos con cadena perpetua teniendo en cuenta los hechos, los vínculos y las edades de las menores.

El primer caso fue protagonizado por un agricultor del distrito de Quillo, Walter Benítez Huerta, quien fue acusado de violar a su cuñada de solo 16 años de edad y como consecuencia de ello la embarazó, hecho este que permitió conocer el atentado sexual en la medida que la menor había sido amenazada de muerte si es que confesaba lo ocurrido.

Sin embargo, la hermana de la agraviada, pareja del degenerado, no vaciló en denunciarlo penalmente y con ello posibilitó que lo encierren hasta que el Juzgado Colegiado ha decidido condenarlo a 12 años de carcelería que el sujeto ha apelado porque con marcado cinismo reconoció haber mantenido relaciones con la menor pero adujo que eran pareja, lo que aquella siempre ha negado.

El segundo caso se registró en Nepeña, en el anexo Cerro Blanco, en donde Idelfonso Pariachi Aguilar abusó sexualmente de su hijastra, aprovechando que su conviviente, madre de la niña de 13 años de edad, se ausentaba por tener que ir a trabajar, el depravado aprovechaba para abusar de la menor reiteradamente y la mantenía en silencio copn amenazas contra su integridad.

Los hechos tampoco se pudieron haber descubierto sino es porque la conviviente del degenerado escuchó una discusión de su hija con aquel, en la cual la primera le reclamaba por los abusos que venía cometiendo, lo que dio lugar a la denuncia y el inicio del proceso penal tras el reconocimiento médico de la agraviada, por lo que la Sala Penal Liquidadora que conocía este caso decidió condenarlo a cadena perpetua.

El tercer caso se registró en el vecino distrito de Samanco en donde William Naveda Matta abusó sexualmente de su sobrina de solo 10 años de edad, con el agravante que el sujeto ya había sido detenido y procesado antes por un delito sexual, razón por la cual, tras analizar las pruebas actuadas en este juicio decidió condenarlo a cadena perpetua.

Esto quiere decir que la justicia ha cumplido a cabalidad su rol para castigar a estos enfermos sexuales que se aprovechan de su situación para abusar de niñas a las que condenan a un trauma que llevarán de por vida y cuyo daño es el que se tiene que resarcir junto, claro está, a la afrenta al honor sexual.

La lectura que nos deja esta seguidilla de condenas es que ha quedado comprobado una vez más que los delincuentes sexuales son aquellos que se encuentran en el entorno de la víctima, especialmente en sus lazos familiares, como en esta oportunidad hemos advertido que los condenados con el padrastro, el cuñado y el tío, es decir, gente que está en el entorno de las menores y que lejos de cuidar y velar por su integridad sexual lo que hacen es aprovecharse para saciar sus desviados apetitos sexuales.

Esto ya lo habíamos escuchado hace algún tiempo cuando las autoridades promovían las campañas “si lo conoces, denúncialo”, con la finalidad de cuidar a las niñas de quienes forman parte de su propio entorno familiar y exhortar a las víctimas o sus familiares que denuncien sin temores a los delincuentes sexuales.

Solo de esa manera se puede descubrir y castigar a estos maleantes que no tienen consideración alguna ni siquiera por la sangre y por la familia, han demostrado que son capaces de todo y, esencialmente, nos advierten de esta manera que nada los detiene en sus afanes de saciar sus apetitos delincuenciales con las menores de edad.

Si tenemos en cuenta que ni siquiera la cadena perpetua resulta aleccionadora para estos maleantes habría que analizar desde ya la probabilidad de considerar otra clase de sanciones para esta lacra delincuencial, si es necesario variar la legislación que se haga pero no se puede permitir que estos miserables sigan acechando y desgraciando la vida a las menores.

IMPORTANTE CAPTURA

El prófugo de la justicia, Gonzalo Moreno Olivo, hermano del condenado y encarcelado Rubén Moreno Olivo (a) “Goro”, fue capturado la semana pasada en el marco de un operativo policial en la zona de La Campiña, aledaña al P.J. Dos de Mayo.

Se trata de uno de los maleantes que incursionaron en el domicilio del ex consejero regional Ezequiel Nolasco, la noche del 21 de Julio del año 2010, con la finalidad de matarlo, sin embargo, solo consiguieron herirlo de bala porque salió al frente de ellos Roberto Torres Blas, el hijo político del extinto ex dirigente a quien los delincuentes asesinaron sin miramientos.

Durante el juicio oral quedó plenamente establecido que los asesinos se movilizaron en el vehículo de propiedad de Gonzales Moreno Olivo, inclusive se pudo conocer que su hermano fue uno de los que dirigió este ataque y que los demás delincuentes fueron reclutados en una vivienda del A.H. Tahuantinsuyo de propiedad del conviviente de Hilda Saldarriaga Bracamonte, la mujer que atestiguó y reveló como se cometió este atentado.

Aun cuando otros sujetos han sido absueltos en este proceso por las circunstancias que todos conocen, no ha sucedido lo mismo con Edinson Torres Corso (a) “Chilipino” y Rubén Moreno Olivo (a) “Goro”, quienes han sido condenados a 25 años de prisión. Asumimos que la misma suerte debe correr Gonzalo Moreno, su caso está únicamente para que se ventile su declaración y se coteje con las pruebas existen para que le dicten sentencia, esto ocurrirá el próximo mes de marzo. Ha sido una importante captura de la Policía en la medida que todos los que son perseguidos por la ley deben ser puestos ante la autoridad, por las buenas o por las malas, pero deben responder por los delitos cometidos, especialmente, en estos casos de la red de corrupción en Áncash.