Editorial

Editorial: ::: OTRA ACUSACIÓN MÁS :::

El ex alcalde de Nuevo Chimbote, Juan Francisco Gasco Barreto se encuentra recluido en el penal de Cambio Puente desde hace ya seis meses, pues se puso a disposición de la justicia en los primeros meses de enero del presente año con la finalidad de hacer frente a los cargos que por delito contra los deberes funcionales se le sigue en el juzgado anticorrupción del Santa.

El ex burgomaestre de nuevo Chimbote pretendía, de esta manera, demostrar a los magistrados de la Sala penal de Apelaciones que estaba dispuesto a colaborar y que esperaba que le varíen el mandato de prisión preventiva de 18 meses que se dictó en su contra, por uno de comparecencia con restricciones.

Todo indicaba que el ex alcalde sureño pretendía que la justicia le otorgue el mismo trato que su co-investigado Rodolfo Barrantes Machaca, su ex gerente municipal que lo acompaña en la aventura judicial que afronta después de haber encabezado una cuestionada gestión edilicia en la comuna distrital.

Sin embargo, la instancia superior no fue tan indulgente como el Juzgado de Investigación preparatoria que favoreció indebidamente a Barrantes Machaca, por lo menos esto es lo que dejó entrever la Sala al desestimar el pedido de cese de prisión preventiva solicitado por Gasco Barreto al señalar que el beneficio otorgado al ex gerente municipal no está arreglado a ley en la medida que hace una prognosis de la pena en función a que es investigado por un concurso ideal delitos, cuando en realidad se trata de un concurso real de delitos y en esos casos las penas solicitadas se suman.

De esta manera, los ya acusados ex alcalde y ex gerente se harían merecedores a una pena muy superior a los cinco años, por ello es que se deja sin efecto el pedido del ex acalde Gasco Barreto y permanece en el penal de Cambio Puente a la espera del inicio del juicio oral que ha sido programado para los últimos días del presente mes.

Empero, mientras que el ex alcalde cuenta los días en su celda a la espera del inicio del juicio oral en donde su defensa pueda esgrimir argumentos que le permitan abandonar el presidio, la semana pasada se pudo conocer que poco a poco se acerca un nuevo juicio en su contra, esta vez por delito de Lavado de Activos en el que la Fiscalía acaba de solicitar se le imponga más de 12 años de carcelería.

Se trata de una investigación que el ex alcalde tenía en ciernes y que se inició cuando estaba prófugo de la justicia, cuando el Poder Judicial le dictó la orden de prisión preventiva, hace más de dos años atrás y rehuyó ese mandato ocultándose en la posibilidad que sus abogados puedan revertir esa condición jurídica.

En realidad, esta pesquisa nace con la anterior, cuando la Fiscal a cargo de esta carpeta recibe los testimonios de colaboradores eficaces que le proporcionaron información fidedigna respecto a una fortuna que habría amasado el ex alcalde en el ejercicio del cargo y cuyos fondos fueron a parar a manos de personas de su más estrecho entorno, entre ellos muchos familiares que ahora han visto seriamente comprometida su libertad ambulatoria.

Los peritajes efectuados a raíz de esta pesquisa han determinado que el desbalance patrimonial del ex burgomaestre alcance los 300 mil nuevos soles, una cifra impresionante que se disemina en la compra de bienes y depósitos en cuentas bancarias de origen desconocido, cargos incriminatorios que los investigados han podido desvirtuar en la fase de investigación pero no lo han hecho, razón por la cual el Ministerio Público ha formulado una acusación en la que está demandando severas penas contra los involucrados, del orden de los 10 y 12 años de cárcel efectiva atendiendo a la naturaleza del delito que se ha cometido.

De allí que el panorama judicial que se presenta para el ex alcalde de Nuevo Chimbote es bastante sombrío, recién empezará a responder en el banquillo de los acusados los cargos formulados por las adjudicaciones dolosas de obras en su gestión, en cuyo proceso existen colaboradores eficaces que han sido separados del proceso, y ya tendrá que volver por intermedio de sus abogados a los estrados judiciales para hacer frente al control de acusación del delito de lavado de activos.

Esta es la última oportunidad que tendrá la defensa del ex alcalde para poder desvirtuar los cargos o intentar que se archiven de manera definitiva, pues de no ser así este caso pasará también a la fase de juicio oral que concluirá con una sentencia en la que se deslindará la existencia de la responsabilidad penal que le pueda alcanzar.

A juzgar por lo expuesto por el Fiscal en su disposición fiscal, existe evidencia probatoria que indicaría que el ex alcalde se ha aprovechado del cargo para enriquecerse y a partir de allí tratar de encubrir el destino del dinero a través de familiares, como que en este proceso se encuentran comprendidos la ex esposa y la actual pareja del burgomaestre así como su cuñados y otros parientes de estrecha vinculación consanguínea, quienes han sido sorprendidos con cuentas y bienes que no han podido justificar de manera legal, por lo que la ley presume que ello proviene de los actos ilícitos que ha podido cometer el alcalde en el ejercicio de la función pública.

Menudo problema para la defensa técnica del ex burgomaestre porque los incidentes surgidos en el primer proceso penal han demorado el inicio del juicio oral hasta la fecha, tanto así que ya el segundo caso que estaba bastante rezagado lo viene alcanzando y hasta pareciera que en determinado momento se aparejarán y congestionarán la presencia de los inculpados en el banquillo de los acusados.

Aparentemente, el Ministerio Público cuenta con las pruebas suficientes como para sustentar las graves acusaciones que pesan contra el ex burgomaestre sureño, especialmente en este segundo caso de lavado de activos en el que sustentará ni más ni menos que una condena de 12 años y 8 meses de carcelería, una penalidad que por sí sola habla de la gravedad de los delitos que se le imputan. No sabemos cómo hará el ex alcalde para salir de este nuevo hoyo, sin embargo, se trata de otra acusación mas que acumula en su azarosa paso por la alcaldía de Nuevo Chimbote. Nos imaginamos que ahora tiene el tiempo suficiente para reflexionar si valió la pena dejar su consultorio para embarcarse en esta aventura política que lo ha llevado al presidio.