Política

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SUGERENCIA

En este medio de comunicación hemos señalado que la ex alcaldesa Victoria Espinoza García y su contraparte Julio Córtez Rojas, ya no tienen otro derrotero que cumplir el mandato judicial que ha quedado ejecutoriado en la condena que les impusieron el año pasado, pero como se trata de un comentario al margen de quienes la conocen o de su entorno, ahora se ha conocido la posición del alcalde de Santa Eugenio Jara Acosta, antiguo militante de su movimiento, quien ha sido claro que no existiendo ya ninguna posibilidad de revertir la sentencia que se dictó su contra., lo más prudente es que salga de la clandestinidad y se entregue para que se cumpla lo más rápido posible con la sentencia. Como se sabe, el 04 de Julio del año pasado el Juzgado Unipersonal condenó a Victoria Espinoza, Julio Cortez y los ex funcionarios Micaela Flores y Javier Menacho, a cuatro años de cárcel efectiva en el caso conocido como “semáforos inteligentes” que guarda relación con la compra sobrevalorizada de semáforos en la ciudad. El 05 de octubre esta sentencia fue confirmada por la Primera Sala Penal de Apelaciones y la situación de la ex alcaldesa se complicará mucho más en la medida que siga pasando el tiempo pues la pena se computará desde el día que es capturada o se ponga a derecho. Eso se suma al hecho que aquella tiene una sentencia pendiente en el “caso Nehalem”, en el cual la justicia ya condenó a otros acusados y se supone que ella y los tres prófugos del primer caso, también seguirán el mismo camino de la condena. Todos estos trámites judiciales no desaparecerán, seguirá a la espera que ella pueda ser aprehendida y solo entonces se comenzarán a ejecutar. Dicen que el diablo, como el loro, mas sabe por viejo que diablo.

CAMBIO

No sabemos si la remoción del Director Regional de Educación, Robert Medina Gamboa, responde a las observaciones que hizo llegar la contraloría general de la república en el proceso de verificación de los nombramientos de funcionarios de confianza, sin embargo, si fuera así, ha sido un grave error del Gobernador Juan Carlos Morillo. Ello porque, por un lado, las recomendaciones de la Contraloría no tenían por finalidad remover funcionarios sino corregir los instrumentos de gestión que están vigentes, y, por otro lado, las observaciones que hizo en el caso del Director de la DREA son realmente superables y no descalifican su condición profesional. Son cuestiones de forma y no de fondo, el profesor Robert Mediana es un profesional de reconocida trayectoria y su labor es respetada desde hace muchos años en el sector educativo, dejarse llevar por una observación no ha sido una buena decisión del Gobernador que de esta manera se desprende de un técnico en materia educativa y opta por un político, como es el ex alcalde José Mejía Solórzano. Por la forma como ha sido desembarcado, nos deja la impresión que a alguien le molestó la gestión de Robert Medina, al parecer poner al descubierto la existencia de 10 títulos profesionales falsos que se hacían valer para obtener mejoras funcionales y salariales en la sede educativa, no ha caído bien en algún sector. Recordemos que en este caso se involucró hasta a una consejera que si bien mostró un título a la prensa, al parecer su caso tiene que ver con otro documento que el ex funcionario no quiso revelar porque se encuentra en manos de la justicia. Parece que allí habrá otro destape.

CONDOLENCIAS

La mañana de ayer falleció en nuestra ciudad Doña Rosa Amelia Otiniano Cruz, antigua moradora que, junto a Don Andrés Mendoza, Arroyo formó una conocida y respetada familia. Su deceso se produjo justamente en su domicilio de la calle Aguja Nevada de la urbanización Buenos Aires, la cual habitó desde hace muchísimos años pues es una de las primeras moradas de la hoy capital del distrito de Nuevo Chimbote. Doña Rosa Otiniano deja de existir a los 86 años de edad, 45 de los cuales ha residido en Nuevo Chimbote, junto a Don Andrés, que le sobrevive, y sus hijos Fredy, Myriam, Elizabeth y Luis Enrique Mendoza Otiniano. Los que la conocimos de años en la Urbanización Buenos Aires, los niños de hace cuatro décadas atrás, jamás la olvidaremos por su jovialidad, sinceridad, buen talante, y, esencialmente, por su gran hospitalidad. Desde esta pequeña columna queremos hacer llegar a la familia Mendoza Otiniano nuestras más sinceras condolencias por esta muy dolorosa pérdida. Los acompañamos en este momento de congoja y dolor.