Editorial

Editorial: ::: OTROS CAEN :::

El año pasado nuestra ciudad ha sido testigo de Megaoperativos promovidos por la Policía y la Fiscalía de Crimen organizado, a efectos de desvirtuar bandas organizadas dedicadas a la extorsión, el sicariato, tráfico de tierras, usurpación, falsificación y toda la gama delictiva que uno se pueda imaginar.

Estos operativos emulaban a los que se realizaron en otras grandes ciudades como Chiclayo, Piura y en Lima, en los cuales se detienen a un promedio de 30 a más personas por sus estrechas vinculaciones con las mafias dedicadas al delito.

Estos operativos eran efectivos en la medida que los magistrados llegaban a nuestra ciudad no solo con las órdenes judiciales de allanamiento y conducción compulsiva, sino que llegaban con Fiscales especializados y hasta efectivos policiales de otros lugares a efectos de evitar que se pueda filtrar cualquier información sobre este tema.

Así han caído los “Orellanitas”, los sanguinarios de Coishco y Santa, los Chacales del Desierto, en Casma cayeron Los Encapuchados, que han sumado una buena cantidad de detenidos así como inmuebles y vehículos incautados, promoviéndose investigaciones bastante complejas y prolongadas, como se viene encausando hasta la fecha.

Sin embargo, el pasado fin de semana nuevamente la Policía de crimen organizado ha intervenido pero lo ha hecho en el marco del seguimniento de una incursión realizada en la ciudad de Chiclayo por el seguimiento que se le hace a una mafia denominada “Los Temerarios del crimen”, uno de cuyos supuestos brazos delictivos se hallaba en nuestra ciudad.

La intervención se realizó en el domicilio del empresario constructor chimbotano Cosme Vásquez León ubicado en la urbanización Casuarinas de Nuevo Chimbote, quien ha sido acusado de integrar la organización criminal, que encabeza el exalcalde de Chiclayo, David Cornejo Chinguel.

El operativo, fue efectuado por la Fiscalía contra la Criminalidad Organizada de Lambayeque y la Policía Nacional (DIGIMIN y DIVIAC), se ejecutó en simultáneo en diferentes ciudades del país, en cumplimiento a la orden de detención preliminar por 15 días dictada por un Juzgado de Investigación Preparatoria en Chiclayo.

El inmueble allanado está ubicado en la manzana V2 lote 20 de la segunda etapa de la urbanización Casuarinas y la incursión estuvo a cargo de un Fiscal de Chimbote por pedido de sus colegas de Crimen Organizado de Chiclayo y efectivos de la DIVIAC de Lima. También hubo personal policial de Chimbote, pero solo en labores de protección.

El Ingeniero Cosme Vásquez León, es sindicado de efectuar pagos de diezmos (coimas) a cambio de obras de la reconstrucción, también en Epsel y en la Municipalidad Provincial de Chiclayo durante la gestión del exalcalde de Chiclayo, David Cornejo Chinguel.

De acuerdo a la información policial proporcionada en esa ocasión, al empresario Cosme Vásquez lo sindican de formar parte de la organización criminal “los temerarios del crimen” de Chiclayo, que tendrían vinculación con los congresistas investigados por la Fiscalía de la Nación, en donde se reparten obras a cambio de cupos y para lucrarse con los recursos destinados a las obras públicas.

En realidad si se observa la magnitud de los cargos que formulan contra el empresario Cosme Vásquez, no deja de llamar la atención la aprehensión y el despliegue realizado para llevarla a cabo, pues hasta donde se conoce el profesional es un hombre dedicado a su familia y que jamás estuvo involucrado en algún escándalo de corrupción o algo parecido.

Y es que el pago de diezmos se ha hecho una mala costumbre en la administración pública nacional, regional y local, el manejo de obras no puede desprenderse de un mecanismo mafioso por el cual se desvían las obras al mejor postor, al empresario que está en condición de pagar una fuerte suma de dinero para asegurarse la adjudicación de la buena pro y ya sabrá él como hará para recuperar la inversión realizada antes de iniciarse la obra.

Esto es evidentemente un delito, un accionar mafioso que hoy llama la atención que sea objeto de persecución y castigo en la medida que en antaño se permitieron todas estas maniobras turbias que estuvieron a cargo de un selecto grupo de empresarios locales que solían agasajar al ex presidente regional César Álvarez Aguilar para que reciban el mayor porcentaje de las obras que se ejecutaron con presupuestos regionales.

Estos empresarios, que para las autoridades estaban plenamente identificados, hicieron cosas similares y hasta peores de las que se acusan al empresario constructor Cosme Vásquez León, promovieron un mercado informal de circulación de dinero negro que era la resultante de los diezmos que se cobraran a manos llenas.

Sin embargo, pese a la gravedad de los hechos que se perpetraron en nuestra Región, a esos empresarios no les sucedió absolutamente nada, no sabemos si han sido pasibles de denuncias por delitos de complicidad en la función pública porque eso es lo que han hecho y ya la justicia ha dejado sentado un importante precedente cuando ha debido sancionar a empresarios y ex funcionarios involucrados en esta clase de hechos dolosos.

Sin embargo hay una casta de empresarios que se mantuvieron en la impunidad y ello obedece al hecho que eran otros fiscales y otros jueces los que administraron justicia en antaño, muchos deben recordar como la mayoría de denuncias contra Cesar Álvarez y sus exfuncionarios caían en saco roto, inclusive, el caso La Centralita estuvo a punto de ser archivado hasta en dos oportunidades por un juez supernumerario que fue ex profesamente colocado en esos puestos para mantener el régimen de impunidad en la entidad regional.

Sin embargo, los tiempos han cambiado, la justicia ya no es la misma, tanto en Chiclayo como en Chimbote los Fiscales y los jueces ya no están al servicio de una organización mafiosa y por ello se incluyen a operadores de justicia y abogados en estas bandas organizadas que se intervienen en todos los puntos del país.

Existe un dicho coloquial que dice que “a todos debe medirse con la misma vara” y que responde a la necesidad de establecer un principio de equidad, si hay empresarios que se han prestado a malos manejos que hoy son perseguidos por la justicia, lo mismo debe hacerse con aquellos que en antaño hicieron escarnio de los presupuestos públicos y se prestaron para las mas sucias componendas en detrimento del erario regional. Hoy otros caen pero en realidad todos deben ser colocados en un mismo saco.