Editorial

::: 2 AÑOS Y MEDIO PERDIDOS PARA CHIMBOTE :::

Cuando acabamos de ingresar a la segunda mitad del presente año, el Portal de Transparencia Económica ha brindado al pueblo de Chimbote lo que bien puede considerarse una esperada y dolorosa realidad. Hasta el 30 de junio, la Municipalidad Provincial del Santa ha ejecutado tan solo el 20 por ciento de su presupuesto de inversión correspondiente al año 2021, es decir la quinta parte del monto autorizado por el Ministerio de  Economía y Finanzas para la ejecución de obras.

Mientras las matemáticas demuestran que estas cifras son innegablemente negativas y que la actual gestión municipal bien puede ser considerada un cero a la izquierda, la lengua castellana por su parte ha reservado para casos como éste un adjetivo calificativo de indiscutible aplicación: INCAPACIDAD.

Si observamos con ojo de buen cubero la labor desarrollada por la comuna provincial en esta primera mitad del año, tenemos que aceptar que los números no mienten y que el idioma castellano tampoco se equivoca. Estamos ante una gestión municipal dominada por la falta de capacidad y eso no se debe a la falta de dinero, pues el presupuesto está ahí, disponible para ser ejecutado. Lo que no existen son proyectos de obra debidamente sustentados y que garanticen ser útiles a la comunidad.

Una de las pocas cosas que en estos primeros seis meses ha realizado la actual gestión municipal y que lo ha hecho en medio de una ruidosa campaña de publicidad, es la famosa ciclovía. La obra no ha demandado ningún otro esfuerzo a la comuna que invadir 1.5 metros de carpeta asfáltica, justamente en vías que registran un tránsito automotor sumamente intenso y de alta velocidad. Lo único que han hecho los genios de la municipalidad es emplear pintura amarilla y colocar conos de plástico, que no garantizan un mínimo de seguridad, ni a ciclistas ni conductores, y son más bien una invitación al peligro.

La otra gran obra, si se le puede llamar así, fue el reinicio de la remodelación del bulevar Isla Blanca, al que se pretende llamar ahora Paseo de la Cultura. Tal como podemos observar, esta remodelación no es otra cosa que la destrucción malintencionada de una obra emblemática, para pretender maquillarla de la manera más vil y descarada. El fino material con el que estuvo decorado el bulevar ha sido reemplazado con otro de la más baja calidad.

Empezada en abril del 2019 con un presupuesto inicial de S/ 1’000,000.00 y un plazo de ejecución de dos meses, la remodelación del bulevar fue “inaugurada” el último 29 de junio, dos años después, con solo el 75% de avance, habiendo demandando hasta este momento un presupuesto que supera S/5’550,000.00.

La pregunta que se cae de madura es ¿dónde quedaron las obras que el alcalde Roberto Briceño ofreció realizar durante su campaña electoral?. Si realmente tiene un plan de gobierno ¿cuándo piensa ejecutarlo? ¿Lo hará en el año y medio que aún le queda de gestión?

Lo cierto es que en los dos años y medio que ya lleva al frente de la comuna provincial, su gestión no ha respondido a las expectativas de la población. Existe en torno a ella una sensación de desengaño y descontento que el pueblo de Chimbote ya no puede ocultar. Cualquiera diría que su intención de llegar a la alcaldía ha sido otra, menos trabajar por la ciudad.

Hasta hoy la gestión del alcalde Briceño representa para Chimbote dos años y medio perdidos, que para cualquier ciudad es un daño irreparable. Ojalá no hablemos de cuatro años.