Opinión

EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL Y EL FIN DE LA REPÚBLICA CAVIAR

Por:  IVÁN ARENAS

No obstante de que es una prerrogativa del Congreso de la República –según mandato constitucional– elegir a los magistrados del Tribunal Constitucional (TC), un juzgado transitorio acaba de conceder una medida cautelar para la “suspensión provisional” del proceso de elección. ¿Por qué un ciudadano X presenta una medida cautelar, y sobre todo por qué un juez la acepta? ¿Por qué se pretende retardar, a cómo dé lugar, la elección de los miembros del nuevo TC, aunque a seis de los siete tribunos ya se les venció el mandato?

Para el suscrito, el TC es una institución clave en la guerra de religiones desarrollada en los últimos años por un sector de la política, la media y analistas. El TC es parte de la politización de la justicia en el Perú implementada por el sector denominado “caviar”, que influye decididamente y mueve los hilos en varias instituciones claves de la república. Entre estas instituciones está el TC, dirigido por la magistrada Ledesma. Ahora bien, si el Congreso elige a un nuevo TC independiente y probo, ajeno además de todo sometimiento a un sector de la política peruana, el denominado sector caviar quedaría arrinconado sin capacidad de influir en una institución vital para sus intereses.

La guerra por la elección del nuevo TC originó, por ejemplo, el cierre del Congreso pasado, un golpe de Estado perpetrado por Vizcarra y santificado constitucionalmente por este TC. Hoy, que un magistrado de menor cuantía conceda una medida cautelar no solo es una clara intromisión de un poder en las funciones de otro, además se quiebra el Estado de derecho. Es decir, en la práctica es otro golpe de Estado lento.

Que el Congreso actual nombre a nuevos integrantes del TC además sería el fin de la república construida piedra a piedra por los caviares. El gran detalle, amigo lector, es que este TC sostiene la república caviar porque legitima, relativiza y le da legalidad –a través de sus interpretaciones de la Constitución– a las constantes acciones que quiebran el estado de derecho (la renuncia de Merino o el golpe de Vizcarra, por ejemplo).

En los días previos a la elección de los miembros del TC, la media y analistas de este sector político habían atacado con vehemencia e incluso indicaron que este Congreso “no tenía la legitimidad” para nombrar a los nuevos tribunos. El detalle es que sí la tiene y lo debe hacer. Ahora bien, que una medida cautelar suspenda un mandato constitucional deja un mal precedente, porque el día de mañana otra medida cautelar puede evitar que el JNE declare ganador a un candidato.

Todo este zafarrancho político continúa porque los caviares, saltándose la Constitución, no quieren que su “república caviar” caiga junto con ellos.

(*) Publicado en El Montonero

(www.elmontonero.pe)