Editorial

::: CANON PARA LOS INSTITUTOS :::

Enhorabuena:

La inversión  que mejores frutos le ha brindado al mundo a través de la historia es la educación. Sin ella la humanidad jamás hubiera alcanzado el nivel que posee en todas las ramas del conocimiento y tampoco pudiera disfrutar de los avances que ahora tiene en materia de desarrollo científico, tecnológico y cultural.  Cierto, solo la educación nos hace libres. De ahí que nos solidaricemos con el proyecto de ley que ha presentado la congresista ancashina Lady Camones para incluir entre los beneficiarios del canon minero a los institutos y escuelas tecnológicas de educación superior.

Por feliz coincidencia, en este mismo espacio periodístico, y en más de una oportunidad, hemos hecho eco al clamor de la población ancashina respecto a la necesidad de revisar y replantear la distribución del canon minero. Enhorabuena que este clamor haya sido atendido y canalizado por la congresista  Camones. Todos queremos que su propuesta se convierta en una nueva disposición legal, con todos los alcances y beneficios que eso significa para el futuro del país.

Hasta este momento, las únicas instituciones educativas de la región Ancash que reciben los beneficios  del canon son la Universidad Nacional el Santa y la Universidad Santiago Antúnez de Mayolo de Huaraz, y hasta hoy el uso que hacen de este beneficio  es inobjetable. En los últimos años, alumnos y profesores de ambos centros de educación superior  han desarrollado trabajos de investigación e innovación que han merecido el reconocimiento del CONCYTEC y otros organismos especializados.

Sin embargo la mayor parte de la torta del canon, casi el 90 por ciento, se la llevan a manos llenas el gobierno regional de Ancash y las municipalidades  provinciales y distritales. Lo que estos organismos hacen o dejan de hacer con los millones de este recurso, es algo que solo ellos lo saben. Hasta hoy lo que menos les preocupa es rendir cuentas a la comunidad, en cuyo nombre reciben y ejecutan este millonario beneficio. Pues más de los días, el mal uso del  canon minero aparece graficado en grandes titulares que llenan las portadas de los medios de comunicación. Más de un gobernador y más de un alcalde han aparecido como protagonistas de estos titulares.

Sin embargo, mientras por un lado los millones del canon se despilfarran o desaparecen como por encanto, los alumnos del Instituto Carlos Salazar Romero, solo por citar un ejemplo, no cuentan con un buen laboratorio ni disponen de un programa para desarrollar trabajos de investigación e innovación. ¿Es así cómo queremos salir del atraso? .

No olvidemos que luego de la segunda guerra mundial ha sido el trabajo de investigación tecnológica lo que le permitió a Europa levantarse de los escombros y en menos de veinte años alcanzar el nivel de desarrollo que ahora posee. No vemos por qué  acá no podríamos lograr lo mismo. Los alumnos que eligen una carrera técnica y cuyo protagonismo tiene mucho que ver con el logro de este objetivo, no tienen por qué mantenerse al margen de los beneficios que tienen sus pares universitarios.

Bien visto, no es mucho el camino que se tiene que recorrer para lograr este objetivo.  Lo único que debe aprobar el pleno del Congreso de la República es añadir una disposición complementaria a Ley  30512, ley del canon minero. El derecho a la educación es uno solo y la propuesta de la congresista ancashina encuadra perfectamente dentro de los alcances de este derecho.