Editorial

::: A CHIMBOTE, CON CARIÑO :::

Un día como hoy, hace 115 años, mediante Ley N° 417 de fecha 6 de diciembre de 1906 el gobierno del presidente José Pardo y Barreda dispuso la creación del distrito de Chimbote, que hasta ese momento fue una villa perteneciente a la jurisdicción del distrito de Santa. Pero curiosamente, ha sido recién el 6 de diciembre de 1991, ochentaicinco años después, cuando este histórico acontecimiento se celebró por primera vez durante la gestión del alcalde (e) Marcos Benites Guevara.

Y para otorgarle la connotación que a todas luces merecía, el tema principal de la primera celebración del aniversario de Chimbote fue la realización del fórum “Chimbote, Hacia el Siglo XXI” evento que contó con la presencia de numerosos invitados, entre ellos los alcaldes de Villa El Salvador, El Callao, Arequipa, Tacna, Cusco y Trujillo.

Hasta antes de esta fecha, la única gran celebración que se realizaba en Chimbote  era la fiesta patronal de San Pedrito, un certamen que viene enraizado con lo más  arraigado y profundo  de nuestras tradiciones, el mismo que se remonta a los orígenes de Chimbote cuando aún era una pequeña y humilde ranchería. Cabe destacar que la celebración de San Pedrito también fue oficializada mediante Ley 16597 de fecha 22 de junio de 1967, que otorga al evento el carácter religioso y costumbrista y que además instaura la Semana Cívica de Chimbote, comprendida entre los días 22 y 29 de junio de cada año.

De ahí que el aniversario de la creación política de Chimbote tenga otra significación, pues marca la fecha de su nacimiento y el reconocimiento de su autonomía política y económica a través de su propio gobierno municipal. Por esa razón, no deja de llamar la atención que a lo largo de ochentaicinco años, esta fecha  de tanta importancia haya permanecido completamente ignorada.

Como se puede colegir,  una celebración de esta naturaleza tiene la particularidad de ser un llamado a la reflexión.  Una ocasión más que propicia para mirar el pasado y aprovechar sus lecciones, sean buenas o malas, pero asimismo para  fijar la mirada en el camino que tenemos por delante. No todo tiene porque ser frivolidad ni golpes en el pecho. En ocasiones como ésta, se tiene que evaluar detenidamente todo el camino recorrido y al mismo tiempo asumir las correcciones que sean necesarias

En otras palabras, el día de hoy lo menos que podemos hacer es  dedicárselo a Chimbote. A pensar en lo todo lo que ha hecho por nuestros padres, por nosotros y nuestros hijos, pero también a  considerar  en todo lo que podemos hacer por su prosperidad.

Es una fecha propicia para que nuestras autoridades no solo pronuncien discursos y realicen brindis a diestra y siniestra. Antes que eso, Chimbote espera de ellas un trabajo eficiente y transparente y que la relación de obras y servicios bien ejecutados por lo menos se aproxime a la relación de las promesas electorales.

Es en el marco de esta reflexión que nos aunamos a la celebración de este 115° Aniversario, renovando nuestro cariño por esta querida tierra de promisión  expresando a través de estas líneas un vibrante y merecido ¡Viva Chimbote!.