Editorial

UN GRAVÍSIMO PROBLEMA DE SANEAMIENTO

Hace diez años, tan pronto como ocuparon sus respectivos lotes de vivienda, lo primero que hicieron las familias que invadieron los arenales de Nuevo Chimbote fue construir un pozo séptico. En un primer momento, esta instalación sanitaria, de origen ancestral, era ubicada en la parte posterior de cada lote. Desde ahí los malos olores no podían llegar hasta los demás ambientes de la vivienda. Sin embargo, una vez que el pozo colapsaba las familias no tardaban en construir un segundo pozo, normalmente en las inmediaciones del primero. Y así pasaban los días, los meses y los años.

El problema volvía a presentarse con renovada fuerza cuando el segundo pozo también  llegaba a colapsar. Para no seguir llenando de pozos el interior de sus viviendas ni seguir soportando los malos olores, las familias optaban por construir un tercer pozo, pero esta vez en la parte externa, es decir en la misma vía pública. Es en este caso donde el problema de los pozos sépticos adquiere una gravedad hasta hoy insospechada.

La  más reciente voz de alarma acaba de repercutir en una de las calles del A.H. Las Palmeras, donde un camión recolector de basura terminó hundiéndose en uno de estos pozos dando lugar a todas las molestias  habidas y por haber. Afortunadamente no fue un ciclista ni un niño quien pudo haber sufrido este percance. Ello no obstante, el hecho no deja de ser un severo llamado de atención, pues nos encontramos ante un gravísimo problema que parece no interesar a las autoridades pero que reclama la más urgente solución.

De acuerdo con nuestras fuentes de información, los pozos séptimos no se instalan donde  mejor le parece a los interesados. No.  En este caso específico de Chimbote y Nuevo Chimbote, tanto la ubicación cono las características de estas instalaciones tienen que ser de conocimiento y debidamente autorizadas por la municipalidad correspondiente y por la empresa Sedachimbote.  De antemano se sabe que ningún pozo séptico puede ser instalado en plena vía pública, pues eso constituye un delito contra la salud y el medio ambiente.

Nuestras mismas fuentes señalan que cada vez que uno de estos pozos colapsa, las familias  deben solicitar el servicio denominado “evacuación de residuos fecales”. Para eso Sedachimbote tiene a su disposición el vehículo Hidrojet, el mismo que en cuestión de minutos descarga todo el contenido del pozo y lo transporta a las lagunas de oxidación.  De esa manera el pozo queda en condiciones de volver a ser utilizado,  sin necesidad de construir uno nuevo.

Más que un paliativo esta alternativa es una solución inmediata. Pues la solución definitiva vendrá cuando las familias de estos asentamientos humanos obtengan su título de propiedad, con el cual recién van a poder  acceder  a la instalación de los servicios de agua y desagüe.

Mientras tanto, las autoridades municipales  y los funcionarios de Sedachimbote deberían dejar por un momento la comodidad de sus escritorios para atender el gravísimo problema que representa la proliferación indiscriminada de pozos sépticos.

De acuerdo con el más optimista de nuestros cálculos, el proceso de titulación tiene todavía para dos o tres años más. Luego vendrán los trámites  de elaboración, financiamiento y ejecución de los proyectos de agua y desagüe, que pueden representar tres y hasta cuatro años adicionales. Eso quiere decir que, en el mejor de los casos,  el problema de los pozos sépticos se va a prolongar por lo menos  siete u ocho años más. ¿Quién dice que no hay mal que dure cien años?.