Editorial

UNA RAYA MÁS AL TIGRE

Decisiones judiciales:

No es solamente el caso protagonizado por  la fiscal adjunta de la Quinta Fiscalía Penal Provincial del Santa, Carmen Arana Álvarez, quien ordenó la inmediata liberación de un peligroso ex recluso en cuyo poder la policía encontró un arma de fuego abastecida con siete municiones. Otra raya más al tigre, con similar connotación, es la decisión que acaba de tomar el titular del Quinto Juzgado de Investigación Preparatoria, Luis Pérez Granados, quien ha dictado comparecencia a una de las personas comprendidas no solamente en un mismo caso de drogas sino también con la misma responsabilidad.

En un reciente operativo, el conocido comercializador de droga Carlos López Morales, más conocido en el ambiente del bajo mundo con el apelativo de “Cojo Calín”, y su conviviente  María Namuche Cruz, conocida asimismo como la famosa “Tía Namuche”,  fueron intervenidos cuando tenían en su poder  399 gramos de clorhidrato de cocaína y 4,600 soles en efectivo, producto de la venta al menudeo de este estupefaciente.

Durante la audiencia de prisión  preventiva realizada por el Quinto Juzgado de Investigación Preparatoria,  López Morales admitió ser consumidor de droga más no comercializador, argucia que por supuesto de nada sirvió. Las pruebas halladas en su poder y su amplio prontuario en el mundo de las drogas jugaron en su contra. Como en otras tantas ocasiones, el juez de la causa dictó contra él la pena de prisión preventiva. Demás está decir que el famoso “Cojo Calín” es uno de los llamados “caseritos” del penal de Cambio Puente, lugar a donde entra y sale con tanta frecuencia como Pedro en su casa.

Pero no obstante que su conviviente la “Tía Namuche” también aparece comprendida en la acusación fiscal, y bajo la misma responsabilidad, el juez Luis Pérez Granados solo dictó contra ella la pena de comparecencia. Ello, supuestamente por haberse roto el vínculo de convivencia entre ambos y vivir separados uno del otro.

Sin embargo de acuerdo con las pruebas acreditadas por la fiscalía, se ha podido  comprobar que es ella la persona que abre y cierra la puerta cada vez que llega y se retira un cliente. Es más, de acuerdo con un mensaje hallado en el celular de la “Tía Namuche”, ésta  le advierte al “Cojo Calín” acerca de la presencia de dos miembros del Grupo Terna en inmediaciones de la vivienda que ambos comparten en el asentamiento humano Vista Alegre de Nuevo Chimbote. Lamentablemente, para el juez Pérez Granados estas pruebas no tuvieron la menor relevancia.

En el terreno del sentido común, es por causa de estas decisiones judiciales que son más los comercializadores de droga que se hallan en libertad, que aquellos que se encuentran purgando una condena. Como lo sostuvimos ayer en este mismo espacio ¿de qué sirve que la policía capture a un delincuente y que la fiscalía compruebe la veracidad y autoría del delito, si al final el juez lo va a dejar en libertad?

Como se sabe, el “Cojo Calín” y la “Tía Namuche” tienen un hijo que también se encuentra  internado en el penal de  Cambio Puente, sentenciado por el mismo delito. Eso quiere decir que, si todos los miembros de la familia van a correr la misma suerte, el lucrativo negocio del “Cojo Calín”  terminaría por venirse abajo. Así de simple. Entonces, por lógica elemental es fácil deducir que alguien tiene que mantenerse al frente del negocio familiar, sino ¿de dónde va a salir el dinero para sufragar los gastos que demanda la defensa legal?.