Editorial

Votos golondrinos en San Marcos: una amenaza que exige respuestas inmediatas

El fenómeno de los llamados “votos golondrinos” vuelve a poner en jaque la credibilidad del sistema electoral peruano, esta vez con especial incidencia en el distrito de San Marcos, en la provincia de Huari. Lo que durante meses fue señalado como un rumor persistente hoy encuentra sustento en la propia información del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), que ha reconocido más de 12 mil cambios irregulares de domicilio en Áncash. No se trata de una cifra menor ni de un hecho aislado; estamos frente a una alteración significativa del padrón electoral que podría haber influido directamente en los resultados del proceso del pasado 12 de abril.

La indignación de los pobladores de San Marcos, San Pedro de Chaná y otros distritos de la provincia de Huari no es gratuita. El incremento abrupto de electores de poco más de 18 mil a más de 33 mil no resiste el menor análisis lógico. Este crecimiento desproporcionado no puede explicarse por dinámicas naturales de población, sino por una intervención deliberada que apunta a distorsionar la voluntad popular. Más grave aún es que muchos de estos votantes habrían sido trasladados desde la ciudad de Chimbote, evidenciando una posible red organizada con fines políticos.

En este escenario, resulta preocupante el aparente silencio o la falta de resultados concretos por parte del Ministerio Público, institución llamada a liderar las investigaciones frente a indicios de delito. Si bien el Reniec ha cumplido con advertir las irregularidades, su rol es administrativo; corresponde ahora al sistema de justicia determinar responsabilidades, identificar a los autores intelectuales y materiales, y establecer las sanciones correspondientes. La inacción o lentitud solo contribuye a erosionar aún más la confianza ciudadana.

No se puede pasar por alto el señalamiento de una presunta intermediaria, conocida como “Tía Blanca”, quien habría operado como nexo para captar personas dispuestas a cambiar su domicilio a cambio de dinero. De confirmarse estos hechos, estaríamos ante un esquema de manipulación electoral que vulnera principios fundamentales de la democracia. No se trata únicamente de una falta administrativa, sino de un atentado contra el derecho de los ciudadanos a elegir libremente a sus representantes.

Asimismo, la participación de la Policía Nacional del Perú resulta clave para desarticular cualquier red que haya operado en este contexto. La coordinación entre las instituciones debe ser inmediata y efectiva, pues cada día que pasa sin avances claros fortalece la percepción de impunidad.

Es momento de actuar con firmeza. Las denuncias ya no pueden quedar en el terreno de lo anecdótico ni diluirse en trámites burocráticos. La ciudadanía exige respuestas, pero sobre todo acciones concretas. La transparencia electoral no es negociable, y permitir que prácticas como los votos golondrinos se normalicen sería abrir la puerta a una peligrosa degradación del sistema democrático.

San Marcos no solo necesita justicia, necesita garantías de que su voz no será nuevamente distorsionada. Y el país entero necesita saber que quienes intentan manipular la voluntad popular enfrentarán las consecuencias.