Opinión

Este sí, este no, este quien sabe

Por: FERNANDO VALDIVIA CORREA

En medio del caos político desatado por la Oficina Nacional de Procesos Electorales ante la creciente incertidumbre del segundo candidato que pase a la segunda vuelta del próximo 7 de junio, y que compita junto a Keiko Fujimori por la primera magistratura del país, el izquierdista Roberto Sánchez pretende acumular adeptos haciendo de todo con tal de lograr el ansiado sueño de convertirse en el siguiente inquilino de la otrora casa de Pizarro.

Primero cargó contra Julio Velarde, amenazándolo con echarlo del Banco Central de Reserva (BCR) el primer día de un eventual mandato, y acusándolo falsamente desde luego de haber trabajado para mantener contentos solamente a las empresas transnacionales. Días después, tratando de matizar sus previas declaraciones, enfatizó estar dispuesto a conversar con él, sentándose a tomar un café, puntualizando que “la política de Estado, la estabilidad macroeconómica, la independencia del BCR es más importante que el individuo”. Mientras, Raúl Barrios, de la Cámara de Comercio de Lima, observa este temible panorama afirmando entusiastamente que “no podemos tocar el capítulo económico de la Constitución”.

Luego tocó el turno a Antauro Humala. Sí, el confeso asesino de 4 policías en el caso conocido como el “Andahuaylazo”. Desde el 2024, Juntos por el Perú (JPP) y el Etnocacerismo sellaron públicamente una alianza política con miras a estas justas presidenciales. El pacto iba literalmente “viento en popa”, hasta que Humala Tasso abrió la boca. O mejor dicho, demás. Con propuestas agresivas como la aplicación de la pena de muerte, expropiación de medios de comunicación, o las recientes de recuperar Tarapacá y Arica por la vía diplomática o armada, así como la liberación de terroristas presos, hicieron que el “heredero del sombrero” marque distancia, de raíz, afirmando que “nosotros recibimos a todos, pero eso no que tenemos una comunión”. Antes, Roy Mendoza, abogado de JPP, precisó que estas opiniones son a título personal y que la cercanía de éste se encuentra pendiente de evaluación en la Comisión Política del partido.

Finalmente, de momento, entra en escena José Domingo Pérez. Sí amigo lector, “tu fiscal, mi fiscal, nuestro fiscal”, apareció abrazado de Sánchez, presentándolo este último “para impulsar un amplio proceso democrático de reforma integral del sistema de justicia y lucha implacable contra la corrupción”. Bien, resulta que este controvertido personaje, parte integrante del hoy desactivado Equipo Especial Lava Jato que en una década no logró condena alguna, perdiendo el tiempo y dinero de todos los contribuyentes persiguiendo con inquina personal a Fujimori Higuchi, logrando que sea internada en el establecimiento penitenciario hasta en tres oportunidades, injustamente por cierto; aquél que fue defenestrado del Ministerio Público por deficiente en su actuar como funcionario público, y que recientemente se sumó (dudo que tanto) a la defensa del exmandatario Pedro Castillo, actualmente es parte del cogollo del postulante izquierdista.

Todos esto refleja la improvisación y temeridad en las decisiones de Roberto Sánchez, incorporando o advirtiendo con defenestrar, individuos a pura conveniencia, parafraseando “este sí, este no, o este quién sabe”.