La anunciada declaratoria de interés del Nuevo Terminal Portuario de Chimbote por parte de ProInversión marca, sin duda, un momento clave para el desarrollo de la región Áncash y del país en su conjunto. Se trata de un proyecto largamente esperado, que ha atravesado años de anuncios, retrasos y expectativas incumplidas, pero que hoy parece acercarse, finalmente, a una etapa decisiva.
Chimbote ha sido históricamente uno de los principales polos productivos del Perú, especialmente en el sector pesquero. Sin embargo, su infraestructura portuaria no ha evolucionado al mismo ritmo que las demandas del comercio moderno. Esta brecha ha limitado su competitividad y ha impedido aprovechar plenamente su ubicación estratégica en la costa norte. Por ello, la modernización del terminal portuario no es solo una obra de infraestructura, sino una necesidad urgente para reactivar su economía.
El proyecto, que contempla una inversión cercana a los 300 millones de dólares, promete transformar el actual puerto en un terminal multipropósito con capacidad para movilizar carga contenedorizada a gran escala. Este salto no es menor: pasar de cifras casi simbólicas en el manejo de contenedores a niveles competitivos a nivel regional implica abrir nuevas oportunidades comerciales, especialmente con el mercado Asia-Pacífico. Además, sectores como la agroindustria y la minería se verán directamente beneficiados al contar con una plataforma logística más eficiente.
No obstante, el entusiasmo debe ir acompañado de prudencia. La declaratoria de interés es apenas un paso dentro del proceso de adjudicación bajo la modalidad de Asociación Público-Privada. Tras este anuncio, se abre un periodo de 90 días en el que pueden presentarse terceros interesados con propuestas alternativas. Si ello ocurre, el proyecto entraría en una etapa de competencia que podría extender los plazos. Si no, se procedería a la adjudicación directa.
Este escenario obliga a mantener una vigilancia activa. La historia reciente de grandes proyectos en el Perú demuestra que los retrasos suelen aparecer en las fases finales, cuando entran en juego factores técnicos, administrativos o incluso políticos. Por ello, el rol de ProInversión será determinante para asegurar que el proceso se desarrolle con transparencia, eficiencia y sin contratiempos innecesarios.
Chimbote no puede permitirse una nueva frustración. La ejecución de este terminal no solo generará miles de empleos durante su construcción, sino que sentará las bases para un crecimiento sostenido en el largo plazo. Asimismo, contribuirá a fortalecer el sistema portuario nacional, diversificando los puntos de salida de exportaciones y reduciendo la presión sobre otros terminales.
Es importante señalar también que este proceso se profundiza cuando esta gestión del Gobierno Regional de Áncash, intervine para la participación directa de Proinversión. Aquí todos esperamos se llegue concretar porque esa IPA(Iniciativa Privada Autofinanciada) debe lograr su objetivo. En el Gore se tomó esa decisión política. En buena hora.

