Un reciente estudio científico titulado “Estimation of lost revenue due to growth overfishing in the industrial fishery of Peruvian anchovy (Engraulis ringens)”, publicado en la revista Fisheries Research, revela que la pesca industrial de anchoveta en el Perú sigue generando importantes pérdidas económicas debido a un problema persistente: la captura de peces demasiado jóvenes (juveniles).
Según el artículo, cuyos autores son Ricardo Reynaga, Marc Taylor, Renato Salvatteci y Jaime Mendo, la anchoveta peruana (Engraulis ringens), uno de los recursos marinos más importantes del país y base de la industria de harina y aceite de pescado, enfrenta un problema histórico que aún no ha sido resuelto: la sobrepesca por crecimiento, es decir, la extracción de peces antes de que alcancen el tamaño óptimo para reproducirse y generar mayor valor económico.
Los científicos señalan que, desde mediados del siglo XX, la pesquería de anchoveta ha atravesado etapas de auge, sobreexplotación y colapso. En particular, destacan que durante los años 60 y principios de los 70, la presión pesquera fue tan intensa que el sistema productivo colapsó en 1972. Sin embargo, es importante precisar que no fue únicamente la actividad pesquera la responsable, sino que también se registraron cambios ambientales asociados a eventos oceanográficos como El Niño, los cuales contribuyeron a la crisis de este recurso.
Asimismo, los investigadores indican que, a pesar de que desde los años 90 se han implementado medidas de control- como cuotas de pesca, vedas y tallas mínimas-, el problema de la captura de juveniles no ha desaparecido.
Entre 1953 y 2022, el 39% de la anchoveta capturada en número corresponde a juveniles (menores de 12 cm), lo que equivale a más de 100 mil millones de individuos por año en promedio. Además, la mayor captura de peces pequeños se concentra entre enero y marzo, especialmente en febrero.
El estudio, que utiliza el modelo predictivo de Thompson y Bell (1934), estima que si estos juveniles pudieran crecer hasta la talla mínima de captura (12 cm), el Perú podría obtener aproximadamente 0.36 millones de toneladas adicionales por año, lo que equivaldría a cerca de 137 millones de dólares adicionales anuales.
En otras palabras, una parte importante del recurso que actualmente se pesca “demasiado pronto” representa ingresos que no llegan a la economía del país.
Los autores advierten que la captura de peces jóvenes no solo reduce los ingresos, sino que también afecta directamente al ecosistema marino, ya que menos individuos llegan a reproducirse, disminuye la producción de huevos y se debilita la sostenibilidad futura de la población de anchoveta.
Además, señalan que las hembras de mayor tamaño (más de 14 cm) producen más huevos y durante más tiempo, por lo que su captura prematura reduce significativamente el potencial reproductivo del mar peruano.
El estudio también identifica varios factores que explican este fenómeno, entre ellos la alta abundancia natural de juveniles durante el verano y las condiciones oceanográficas que provocan que los peces se agrupen cerca de la costa, lo que facilita su captura.
A esto se suma un factor económico clave: el alto valor internacional de la harina y el aceite de pescado, lo que ha incentivado una mayor presión de pesca.
En este contexto, los investigadores advierten que, aunque la gestión pesquera ha mejorado desde la década de 1990, aún persisten pérdidas importantes, especialmente en el mes de enero. Por ello, proponen dos medidas principales: elevar la talla mínima de captura de 12 cm a 14 cm y cerrar la segunda temporada de pesca en diciembre para evitar la captura de juveniles en enero.
Asimismo, el estudio señala que, aunque algunos sectores han propuesto reducir la talla mínima de captura, los autores rechazan esta idea, ya que la evidencia científica indica que la madurez sexual de la anchoveta se alcanza alrededor de los 12 cm.
En cambio, aumentar la talla mínima a 14 cm podría generar beneficios tanto económicos como ecológicos, al incrementar los rendimientos de harina y aceite de pescado, mejorar la biomasa del stock y fortalecer el papel ecológico de la especie en la cadena alimentaria marina, argumentan los investigadores.
Finalmente, el Perú es uno de los mayores productores de harina y aceite de pescado del mundo, representando cerca del 20% de la producción global. En este sentido, la anchoveta no solo es clave para la economía nacional, sino también para la seguridad alimentaria de la acuicultura mundial.
Por ello, el manejo de este recurso no es únicamente un tema pesquero, sino también un asunto económico, ambiental y de relevancia mundial. (Tomado de Perú Pesquero – Rocío Vásquez)

