Editorial

Cuando la anchoveta no alcanza a crecer: millones que el Perú pierde bajo el mar

La pesca de anchoveta es una de las actividades económicas más importantes del Perú y constituye la base de la industria de harina y aceite de pescado, sector en el que el país lidera a nivel mundial. Sin embargo, un reciente estudio científico publicado en la revista especializada Fisheries Research advierte que la captura excesiva de anchovetas juveniles está generando enormes pérdidas económicas y poniendo en riesgo la sostenibilidad del recurso marino más valioso del país.

La investigación, elaborada por los científicos Ricardo Reynaga, Marc Taylor, Renato Salvatteci y Jaime Mendo, analiza la denominada “sobrepesca por crecimiento”, un fenómeno que ocurre cuando los peces son capturados antes de alcanzar la talla adecuada para reproducirse y generar un mayor rendimiento económico. Según el estudio, entre 1953 y 2022 alrededor del 39 % de las anchovetas capturadas correspondieron a juveniles menores de 12 centímetros, lo que equivale a más de 100 mil millones de peces jóvenes extraídos cada año en promedio.

El dato más preocupante es el impacto económico que ello representa. Utilizando el modelo de Thompson y Bell, los investigadores calcularon que si estos peces hubieran alcanzado al menos la talla mínima permitida, el Perú habría obtenido aproximadamente 0.36 millones de toneladas adicionales por año, generando ingresos cercanos a los 137 millones de dólares anuales. En otras palabras, una parte importante de la riqueza marina peruana se está explotando demasiado pronto y sin aprovechar todo su potencial productivo.

El estudio tiene un enfoque equilibrado porque no atribuye el problema únicamente a la pesca industrial. Los autores recuerdan que el colapso de la anchoveta ocurrido en 1972 estuvo relacionado también con fenómenos oceanográficos como El Niño, que alteraron las condiciones del ecosistema marino. Sin embargo, la investigación sí deja claro que la presión pesquera ha sido un factor determinante en la reducción del tamaño promedio de los ejemplares capturados.

Otro aspecto importante es que el trabajo no solo habla de pérdidas económicas, sino también ecológicas. Las anchovetas grandes, especialmente las hembras de más de 14 centímetros, producen más huevos y tienen una mayor capacidad reproductiva. Capturarlas antes de alcanzar esa etapa reduce la renovación natural de la población y afecta el equilibrio del ecosistema marino, ya que la anchoveta es alimento de aves, mamíferos y otras especies.

Los investigadores proponen medidas concretas para enfrentar esta situación. Entre ellas, elevar la talla mínima de captura de 12 a 14 centímetros y cerrar la segunda temporada de pesca en diciembre para evitar la extracción masiva de juveniles durante enero. Estas recomendaciones buscan proteger el recurso sin detener completamente la actividad pesquera.

No obstante, aplicar estas medidas implica desafíos económicos y sociales. La industria pesquera mueve miles de empleos y depende de la alta demanda internacional de harina y aceite de pescado. Por ello, cualquier cambio debe implementarse con criterios técnicos y una adecuada fiscalización estatal.

En conclusión, el estudio demuestra que la captura de anchovetas juveniles representa una pérdida millonaria para el Perú y un riesgo para la sostenibilidad del mar peruano. Más allá del beneficio inmediato, el verdadero desafío es administrar el recurso de manera responsable para asegurar riqueza, empleo y equilibrio ecológico en el futuro.