Noticias Locales

CHIMBOTANOS TAMBIÉN CAMBIARON EL CANAL POR EL CELULAR: ASÍ NACE LA FAMA HOY EN EL PERÚ

Pregúntele a cualquier persona de Buenos Aires o Nicolás Garatea cuándo fue la última vez que esperó sentado frente al televisor a que empiece su programa favorito. Probablemente no lo recuerde. Hoy el entretenimiento no espera: está en el bolsillo, se consume cuando uno quiere y lo producen personas que hace diez años eran completamente desconocidas.

Esa transformación, que se vive igual en Chimbote que en Lima, tiene ya cifras concretas. Más de 28 millones de peruanos están conectados a internet y le dedican tres horas diarias a las redes sociales. Más que a la televisión. El acceso a internet en hogares del país pasó de apenas uno de cada cinco en 2012 a más de seis de cada diez el año pasado, según datos del INEI recogidos en un reciente análisis de Inkabet sobre el entretenimiento peruano.

YA NO HAY UN DIRECTOR QUE DECIDA QUIÉN ES FAMOSO

Durante décadas, hacerse conocido en el Perú dependía de una sola cosa: que algún productor de televisión te abriera la puerta. Sin ese paso, no existías para el gran público. Ese modelo terminó.

Hoy el algoritmo de TikTok o YouTube puede hacer más en una semana que años de audiciones. Y los ejemplos están a la vista: Valentino construyó millones de seguidores en redes antes de que la televisión lo llamara, no al revés. Jorge Luna y Ricardo Mendoza llenaron estadios sin necesitar el visto bueno de ningún canal. Gerardo Pe hizo reír a medio país desde su celular antes de aparecer en medios masivos.

UNA HISTORIA QUE VIENE DE LEJOS

Lo que sorprende del análisis es que esto no es tan nuevo como parece. El estudio traza una línea directa entre los influencers de hoy y la cultura chicha de los años 80. Chacalón, Los Shapis y las orquestas que animaban las fiestas de los conos de Lima hacían exactamente lo mismo: conectaban directo con su gente, sin intermediarios, sin filtros de ninguna televisora.

La tecnología cambió. La actitud, no.

LO QUE SÍ CAMBIÓ: EL NEGOCIO

Luciano Mazzetti no necesitó un set de televisión para convertirse en referencia de gastronomía y viajes: le bastó YouTube. Zully y Milenka convirtieron sus transmisiones en vivo en una fuente de ingresos real. El Grupo 5 usa Spotify para que la cumbia llegue a oyentes que nunca han pisado una fiesta patronal. Los Hermanos Yaipen se volvieron virales sin abandonar su sonido de siempre.

El patrón se repite: primero la comunidad digital, después, si acaso, la televisión.

«LA TELE ES SOLO UN CANAL MÁS»

Flavia Laos lo resume mejor que cualquier estudio. Su marca, su trabajo y su reconocimiento en los People’s Choice Awards no nacieron de ningún programa de televisión sino de una audiencia que la sigue en redes. La pantalla chica, para esta generación, es apenas una parada más en el camino, no el destino.