La publicación de la propuesta de adenda al contrato de Asociación Público-Privada (APP) para la construcción del Hospital Especializado de Chimbote representa un paso necesario para intentar destrabar uno de los proyectos de salud más importantes para la región Áncash. Sin embargo, más allá de los procedimientos administrativos y contractuales, existe una realidad que no puede seguir siendo ignorada: miles de asegurados continúan esperando una infraestructura moderna mientras el actual Hospital III de Laderas del Norte enfrenta serias limitaciones para responder a la creciente demanda asistencial.
Cuando el 3 de julio de 2024 se firmó el contrato de concesión en Palacio de Gobierno, el anuncio fue recibido con optimismo. Se trataba de una inversión histórica destinada a cerrar brechas en atención especializada y brindar mejores servicios a los asegurados de Chimbote, Nuevo Chimbote, Santa y diversas provincias de Áncash. El cronograma contemplaba aproximadamente un año para culminar el expediente técnico y luego iniciar la construcción de la nueva infraestructura hospitalaria.
Sin embargo, la realidad fue muy distinta. Problemas relacionados con aspectos técnicos, observaciones normativas y dificultades vinculadas a otras entidades del Estado generaron retrasos que terminaron afectando el desarrollo del proyecto. La situación llegó a tal punto que el contrato quedó suspendido desde noviembre de 2025, paralizando cualquier avance concreto hacia el inicio de las obras.
Hoy, cuando ya transcurre el primer semestre de 2026, el expediente técnico sigue sin concluirse y el proyecto continúa atrapado en una etapa administrativa. La publicación de la adenda busca precisamente resolver las divergencias surgidas durante el proceso, adecuar los requerimientos técnicos y permitir que el contrato recupere su vigencia. No obstante, la preocupación ciudadana es legítima. Después de casi dos años desde la firma del contrato, aún no existe una fecha clara para el inicio efectivo de la construcción.
Mientras tanto, el Hospital III de EsSalud en Laderas del Norte continúa operando bajo una fuerte presión asistencial. La demanda de consultas, hospitalizaciones, cirugías y atención especializada sigue creciendo en una región cuya población también aumenta y envejece. Los pacientes enfrentan largas esperas para obtener citas, procedimientos y referencias médicas, una situación que afecta directamente la calidad de vida de miles de asegurados.
La transparencia mostrada por EsSalud al hacer pública la propuesta de adenda es positiva y debe ser valorada. Sin embargo, la ciudadanía necesita más que documentos en consulta. Requiere plazos concretos, decisiones oportunas y compromisos verificables que permitan recuperar la confianza en un proyecto que se ha convertido en una necesidad urgente para la región.
Áncash no puede seguir esperando indefinidamente por un hospital que fue presentado como una solución estratégica para la atención especializada. Cada mes de retraso representa una oportunidad perdida para mejorar los servicios de salud y aliviar la sobrecarga del sistema actual. La firma de la adenda debe marcar el inicio de una nueva etapa, caracterizada por la eficiencia y el cumplimiento de los compromisos asumidos. Los asegurados ya han esperado demasiado. Ahora corresponde a las autoridades y al concesionario demostrar que este proyecto finalmente avanzará del papel a la realidad.

