En tiempos donde la información circula a gran velocidad y las redes sociales suelen amplificar rumores, especulaciones y pronósticos sin sustento técnico, la labor que viene desempeñando la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) adquiere una importancia fundamental para el país.
La reciente estimación que mantiene el estado de alerta por un posible Fenómeno El Niño Costero de magnitud moderada hasta febrero de 2027 debe ser entendida como una advertencia responsable basada en evidencia científica y no como un anuncio alarmista. Precisamente, uno de los principales méritos de ENFEN es su capacidad para evaluar permanentemente las condiciones oceánicas y atmosféricas, evitando caer en extremos que puedan generar pánico o una falsa sensación de seguridad.
A diferencia de opiniones aisladas o versiones que aparecen constantemente en medios digitales y redes sociales, los informes de ENFEN son el resultado del trabajo conjunto de especialistas de diversas instituciones del Estado, quienes analizan información técnica actualizada para ofrecer escenarios probables y orientar la toma de decisiones. Por ello, resulta destacable que la entidad continúe utilizando el término “moderado” para describir la posible evolución del fenómeno, demostrando prudencia y objetividad frente a un contexto climático cambiante.
La experiencia vivida por el Perú durante anteriores eventos de El Niño ha dejado importantes lecciones. Los daños ocasionados por lluvias intensas, inundaciones, interrupción de servicios básicos y afectaciones a la infraestructura pública evidenciaron que la prevención es siempre menos costosa que la reconstrucción. En consecuencia, los informes de ENFEN deben ser asumidos como herramientas estratégicas para que las autoridades nacionales, regionales y locales planifiquen acciones oportunas de mitigación y respuesta.
Asimismo, los sectores productivos también deben prestar atención a estas proyecciones. La advertencia sobre el desplazamiento de la anchoveta hacia zonas más profundas y al sur del litoral constituye una señal importante para la actividad pesquera, una de las principales fuentes de empleo e ingresos en diversas regiones costeras del país. Del mismo modo, la presencia de especies asociadas a aguas cálidas refleja cambios en el ecosistema marino que requieren monitoreo permanente.
Sin embargo, la responsabilidad no recae únicamente en las instituciones públicas. La ciudadanía también debe mantenerse informada a través de fuentes oficiales y evitar difundir información sin verificar. El acceso inmediato a la información que ofrecen las nuevas tecnologías es una ventaja, pero también puede convertirse en un riesgo cuando predominan las especulaciones sobre los datos científicos.
Hoy más que nunca, el país necesita confiar en sus organismos especializados. ENFEN cumple una función clave al proporcionar información técnica confiable y escenarios de riesgo que permiten anticiparse a los problemas. Estar atentos a lo que pueda venir no significa vivir en incertidumbre permanente, sino actuar con responsabilidad y preparación.
La prevención comienza con información seria y oportuna. En ese sentido, la labor de ENFEN constituye una herramienta indispensable para proteger a la población, fortalecer la gestión del riesgo de desastres y enfrentar con mayor capacidad los desafíos que podría traer un eventual Niño Costero en los próximos meses.

