Por: FERNANDO VALDIVIA CORREA.
Una semana antes de la segunda vuelta escribí en esta columna “Lo cierto es que Keiko Sofía Fujimori Higuchi enrumba sólidamente en las preferencias de la ciudadanía, convirtiéndose el próximo 7 de junio en la primera mujer elegida por sufragio popular”. Y resultó, pues al cierre de este espacio político, veinte mil votos, y contando, separan a la lideresa de Fuerza Popular de su oponente, Roberto Sánchez, con poco más de 1300 actas por revisar por parte de los jurados electorales, cuyo desenlace en estos días se prevé favorablemente a la señora Fujimori.
Esta opinión acertada bajo comentario respondió a la estadística; es decir, dato puro y duro. Semanas antes, Keiko mantenía ligera ventaja frente a Sánchez, cuanto menos 3 puntos porcentuales por encima. Y fue así por la contundencia del mensaje; ergo, la posición asumida desde el inicio de campaña de la heredera de Alberto frente al candidato de Juntos por el Perú (JPP): COHERENCIA POLÍTICA. Primero, el respeto a nuestra vigente Constitución, garantizándose la autonomía del Banco Central de Reserva (BCR); mayor inversión privada, conllevando más y mejores fuentes de trabajo; así como lucha frontal contra el crimen organizado, entre otras ofertas. Segundo, contó con un equipo técnico, incluyendo sus dos vices, con experiencia profesional y política. Y tercero, no menos importante, mantuvo en todo momento la serenidad, a pesar de los constantes agravios recibidos; amén de mostrarse agradecida con los otrora contrincantes que le dieron apoyo (Carlos Álvarez, Carlos Espá y Rafael López Aliaga).
En contraste, JPP fue inconsistencia total. El primigenio plan de gobierno decía que habría estatizaciones; mientras que para el debate del pasado 31 de mayo, cambiaron de idea radicalmente. Asimismo, inicialmente, Sánchez amenazó a Julio Velarde con expectorarlo del BCR ni bien ingrese a Palacio; sin embargo, con el transcurrir de los días y a sabiendas que esto restaba votos, nuevamente se desdijo enfatizando “estar dispuesto tomarse un café con Julio y conversar”. Respecto del equipo técnico, literalmente más de lo mismo, reciclados y negativos para el país. Ejemplo es Pedro Francke, quien siendo ministro de Economía firmó, junto a Mirtha Vásquez en la PCM, el DU 102-2021 que otorgó cerca de S/ 130 millones a Cajamarca para ejecutar más de 30 obras de agua potable y saneamiento en diversos distritos de la citada Región, entre ellos Anguía, cuyo Alcalde era Nenil Medina, íntimo del entonces mandatario Pedro Castillo. Este direccionamiento sigue siendo investigado (más de 4 años) por parte de la Fiscalía.
Y como pasar inadvertido Antauro Humala. Condenado por el caso denominado “Andahuaylazo” (asesinato de 4 valerosos policías en dicha ciudad), Sánchez Palomino lo llamó “hermano”, pretendiendo reivindicarlo como “preso político”, y ofreciéndole para su momento ocupar las carteras de Defensa o Interior. Este cuestionado personaje les sirvió en la primera vuelta, pero para la segunda, no. Y razones de sobra, al despotricar de cualquiera que se le ponía al frente. Y de quien no, también. Víctimas de su afilada lengua fueron la Iglesia Católica, la comunidad LGTBQI+, los vecinos sureños con la amenaza de recuperar Arica y Tarapacá, así como desconocer la concesión del Puerto de Chancay otorgada a la empresa china COSCO Shipping Ports.
Luego del conteo rápido, el faso imitador de Castillo Terrones dio un balconazo en la plaza San Martín frente a sus simpatizantes (y oportunistas también, seamos claros), anunciando y celebrando el triunfo hacia la casa de Pizarro. A la mañana siguiente, aún embriagado de un obnubilado poder, y flanqueado por los ex adversario Alfonso López Chau, George Forsyth, y Ricardo Belmont, anunciaba la repartija. Fue el caso del popular “hermanón” Belmont afirmando “tener las mañaneras” en el canal del Estado, en alusión al diario programa matutino impuesto en su oportunidad por Andrés Manuel López Obrador, seguido por su ferviente discípula Claudia Sheinbaum, en México.
Pero como todo lo que espumosamente sube, igual tiene que bajar, de a pocos empezaron a llegar las actas del extranjero, y la balanza empezó a inclinarse aceleradamente en beneficio de la tienda naranja. Y lo pasó.
Sí, es cierto, Keiko Sofía Fujimori Higuchi ganará con el 50+1, pero a partir del venidero 28 de julio, gobernará para los 34 millones de peruanos.

