Editorial

Alerta, otra vez el dengue

Los 17 casos confirmados de dengue registrados en la provincia de Casma hasta el 17 de junio representan mucho más que una cifra estadística. Constituyen una señal de alerta que las autoridades y la ciudadanía deben asumir con absoluta responsabilidad, especialmente porque todos los contagios están asociados al serotipo 3 del virus, una variante reconocida por su capacidad de generar cuadros clínicos más severos y complicaciones que pueden poner en riesgo la vida de las personas.

Aunque hasta el momento no se han reportado fallecimientos y la mayoría de pacientes ha evolucionado favorablemente, el hecho de que nueve de los casos hayan presentado signos de alarma y que 15 personas hayan requerido hospitalización evidencia que la situación merece una atención prioritaria. No se trata de un problema menor ni de una enfermedad pasajera. El dengue continúa siendo una amenaza real para la salud pública, particularmente en zonas donde las condiciones climáticas y el almacenamiento de agua favorecen la reproducción del mosquito Aedes aegypti.

Resulta especialmente preocupante que 16 de los 17 casos sean autóctonos, es decir, que el contagio se haya producido dentro de la propia provincia de Casma. Este dato confirma que existe circulación activa del mosquito en la zona y que el vector transmisor se encuentra presente en diversos sectores de la población. Cuando los casos son locales, el riesgo de expansión aumenta considerablemente y exige una respuesta inmediata para evitar que el brote alcance mayores dimensiones.

Sin embargo, la lucha contra el dengue no puede recaer únicamente en los establecimientos de salud. Es indispensable que las municipalidades, las instituciones educativas, las organizaciones sociales y la población en general participen activamente en las acciones de prevención. La experiencia demuestra que las campañas de fumigación son importantes, pero insuficientes si los ciudadanos no eliminan los criaderos de mosquitos que se forman en recipientes con agua almacenada, llantas abandonadas, baldes destapados y otros objetos que acumulan líquido.

Asimismo, es necesario fortalecer las estrategias de educación sanitaria. Muchas personas todavía desconocen los síntomas de alarma o recurren a la automedicación, una práctica peligrosa que puede agravar el cuadro clínico y retrasar la atención médica oportuna. La información clara, permanente y accesible debe convertirse en una herramienta fundamental para contener el avance de la enfermedad.

Las autoridades sanitarias han hecho bien en mantener la vigilancia epidemiológica y exhortar a la población a adoptar medidas preventivas. No obstante, el desafío requiere un trabajo sostenido y coordinado que vaya más allá de las acciones de emergencia. El dengue es una enfermedad que puede prevenirse, pero para lograrlo se necesita compromiso colectivo.

Casma todavía está a tiempo de evitar una situación más crítica. Los casos registrados deben ser entendidos como una advertencia y no como un motivo de tranquilidad. La prevención hoy será la mejor garantía para proteger la salud de la población mañana. Ignorar esta alerta podría significar enfrentar consecuencias mucho más graves en las próximas semanas.