Opinión

Cuando pienses en volver

Por: FERNANDO VALDIVIA CORREA.

En la década del ochenta y principios de los noventa vivimos años dramáticos principalmente por el terrorismo de Sendero Luminoso y del MRTA que trajo desolación, muerte, e incalculables pérdidas materiales. En ese contexto, nuestro país era literalmente un “Estado fallido”. Por esta razón, cientos de compatriotas emprendieron viaje al extranjero en procura de bienestar. Este éxodo, según el documento denominado “Perú: Estadística de la Migración Internacional al 2025”, presentado en enero de este año por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y Migraciones, significó que a junio de 2025, 3´698,873 mil peruanos residan en el exterior, de los cuales cerca de 200 mil salieron antes del 2000; mientras que en el decenio 2010-2019 se incrementó a 1´382,562 mil. Adicionalmente, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) precisó que en estas últimas elecciones generales, 1´210,813 mil compatriotas radicados en el extranjero estuvieron habilitados para sufragar, muy por encima de los 457,891 de hace 20 años.

Con toda esta data, el 12 de abril y 7 de los corrientes, más de 27 millones fuimos llamados a las urnas en primera y segunda vuelta. Y, como era de prever (ocurrió lo mismo un quinquenio antes), el voto llegado fuera de nuestras fronteras fue favorable a Keiko Fujimori, solo que en esta ocasión resultó determinante para situarla casi como virtual Presidente de la República.

Y ahí estalló el oponente. Sí, Roberto Sánchez, quién al saberse vencedor con el conteo rápido de IPSOS, instó a Fujimori Higuchi a respetar el fallo del JNE, perdió la compostura. Esta vez le pidió públicamente el reconteo total de los votos. Ante tamaño despropósito, la lideresa de Fuerza Popular le respondió escuetamente con un NO. Luego, apareció en las “brillantes mentes” de Juntos por el Perú (JPP) la idea que las actas foráneas no arribaron en valija diplomática, con lo cual se rompió la “cadena de custodia”. Raudamente, Cancillería explicó que no fue así. Seguidamente, decidieron impugnar las mesas de sufragio provenientes de las naciones donde “coincidentemente” Keiko ganó abrumadoramente. Y lo hicieron por dos vías: Judicial a cargo de Walter Ayala, a la sazón exministro de Defensa de Pedro Castillo, presentando demanda de amparo, que a la fecha sigue en calificación; y administrativa ante el JNE, sin presentar la tasa obligatoria para impugnar, por lo que bochornosamente fue declarado improcedente.

Pero, lo que llamó severamente la atención vino después. Ricardo Belmont, excandidato y efímero socio de Sánchez, declaró recientemente para Radio Exitosa que “no puede ser que en país de 33 millones, mis queridos compatriotas del exterior decidan quien ha ganado esta elección y no vivan acá. Esa es una contradicción que no se ha dado en ningún otro país”. Igual posición la tuvo Amalia Palomino, diputada electa de JPP, añadiendo que “no deberían votar porque no conocen los problemas del país”. INDIGNANTE, por decirlo menos.

En agosto de 2023, BBC Mundo tituló “4 posibles razones de porqué se multiplicó por 4 el número de peruanos que abandonan el país”, citando a la profesora Ulla Berg: “Perú tuvo un confinamiento severo y, como consecuencia, un colapso masivo del crecimiento económico que contribuyó a que mucha gente quisiera irse, porque tres cuartos de los trabajadores están en el sector informal y ese sector fue muy golpeado por la pandemia. Mucha gente cayó en la pobreza”. En suma, quienes abandonaron la patria lo hicieron, entre otros factores, por carencia de oportunidades para crecer. Aunado a ello, el último viernes, Diario Correo refiere que desde el 2021 recibimos la suma de US$ 22 mil millones en remesas.

Finalmente, no todos los que deciden cruzar la frontera terminan con el pasar del tiempo abrazando la letra de la célebre canción “cuando pienses en volver”, pues muchos optan por quedarse indefinidamente.