Editorial

PTAR II: Un proyecto que tardó años en madurar, pero que empieza a hacerse realidad

La publicación de la convocatoria internacional para la precalificación de empresas interesadas en ejecutar la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR II) de Chimbote y Nuevo Chimbote constituye una noticia de enorme importancia para la provincia del Santa. Aunque para muchos pueda parecer un anuncio más dentro de la larga lista de proyectos estatales, lo cierto es que detrás de esta convocatoria existe un proceso de casi ocho años de trabajo técnico, financiero y administrativo.

La historia de este proyecto se remonta al año 2018, cuando se firmó el convenio entre el Banco Alemán de Desarrollo KfW y el Ministerio de Economía y Finanzas para financiar los estudios de inversión del proyecto denominado “Mejoramiento y ampliación del servicio de alcantarillado y tratamiento de aguas residuales en los distritos de Chimbote y Nuevo Chimbote”, identificado con el CUI 2532566. En aquel momento, pocos imaginaron la complejidad que implicaría convertir una idea en una obra concreta.

Los estudios de preinversión comenzaron en 2019 y concluyeron en 2021. Un año después, en marzo de 2022, el proyecto obtuvo la declaración de viabilidad, paso fundamental para continuar con el proceso. Posteriormente, en diciembre de ese mismo año, el Estado peruano suscribió el contrato de endeudamiento externo con el banco alemán KfW, asegurando el financiamiento para la futura ejecución de la obra.

Sin embargo, la obtención de recursos económicos no significó que el camino estuviera libre de obstáculos. Durante 2023 se contrató a la consultora encargada de desarrollar los estudios preliminares y los términos de referencia para la licitación internacional. El avance fue más lento de lo esperado debido a problemas que reflejan la realidad de muchos proyectos de infraestructura en el país: terrenos no disponibles para estaciones de bombeo(que hasta hoy no se solucionan), permisos pendientes para trabajos de campo y dificultades técnicas relacionadas con la ubicación de componentes estratégicos, como el emisor submarino y las instalaciones previstas en el cerro Península.

A pesar de estas dificultades, el proyecto siguió avanzando. Hoy, en 2026, la convocatoria internacional para la precalificación de empresas marca el inicio de una nueva etapa. Ya no se habla únicamente de estudios o expedientes, sino de la futura selección de la empresa que diseñará, construirá y acompañará la operación inicial de una de las obras de saneamiento más importantes en la historia de Chimbote y Nuevo Chimbote.

La PTAR II no solo permitirá tratar adecuadamente las aguas residuales de ambas ciudades y reducir significativamente la contaminación que durante décadas ha afectado a la bahía El Ferrol. También incorpora tecnología moderna para el aprovechamiento del biogás generado durante el proceso de tratamiento, permitiendo la cogeneración de energía eléctrica. Asimismo, los subproductos resultantes podrán ser utilizados en actividades complementarias, contribuyendo a una gestión ambiental más sostenible.

Por ello, más allá del entusiasmo que genera este avance, corresponde mantener la vigilancia ciudadana y exigir que los plazos se cumplan. La experiencia enseña que los grandes proyectos pueden enfrentar retrasos inesperados. No obstante, después de tantos años de planificación y gestión, la PTAR II parece haber dejado atrás la etapa de las promesas para ingresar finalmente al camino de la ejecución. Chimbote y Nuevo Chimbote no pueden permitirse esperar otra década para recuperar su bahía y modernizar su sistema de saneamiento.