Editorial

Defensas inconclusas: el riesgo no puede seguir esperando

La inspección realizada por las autoridades en el río Lacramarca ha puesto nuevamente sobre la mesa una realidad que desde hace meses viene siendo advertida por especialistas, organismos de control y autoridades locales: las defensas ribereñas continúan inconclusas mientras el tiempo avanza y los pronósticos climáticos son cada vez más preocupantes. Lo que ayer se verificó en el campo un río colmatado y un tramo de aproximadamente cien metros sin enrocado no constituye un simple detalle técnico, sino un peligro latente para cientos de familias asentadas en las zonas vulnerables de Nuevo Chimbote.

La preocupación no surge por una especulación. Los organismos especializados vienen advirtiendo sobre la posibilidad de un episodio de El Niño con características importantes durante el período 2026-2027. Frente a ese escenario, cualquier obra de protección que permanezca inconclusa deja de ser únicamente un proyecto de infraestructura para convertirse en un asunto de seguridad pública.

La situación resulta aún más preocupante porque la propia Contraloría General de la República ha identificado observaciones técnicas en la ejecución del proyecto. Las deficiencias detectadas en la instalación del geotextil y del enrocado, así como el manejo de los defectos constructivos, no solo representan incumplimientos contractuales, sino que podrían comprometer la estabilidad y la vida útil de una infraestructura que precisamente fue concebida para proteger a la población frente a las crecidas del río.

Mientras tanto, los reportes del Ministerio de Economía y Finanzas muestran que la obra presenta avances importantes en algunos subproyectos, pero también evidencian que existen sectores aún pendientes y que la principal limitación es presupuestal. Es decir, después de haber invertido cientos de millones de soles, el proyecto permanece sin concluir por falta de recursos y por un arbitraje con la empresa contratista. Ninguna de estas circunstancias reduce el riesgo para la población. Las lluvias no esperan decisiones administrativas ni procesos legales.

La Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) enfrenta aquí un desafío que exige mayor presencia y capacidad de respuesta. Llama la atención que, cuando se habla de prevención frente al Fenómeno El Niño, los mensajes oficiales se concentren casi exclusivamente en los grandes ríos del norte del país, mientras proyectos igualmente estratégicos para Áncash permanecen prácticamente fuera del debate nacional.

No se trata únicamente del río Lacramarca. También las intervenciones en los ríos Casma y Huarmey presentan problemas de ejecución, retrasos o trabajos pendientes. Los tres proyectos forman parte de un mismo objetivo: reducir la vulnerabilidad de miles de familias frente a desastres naturales. Sin embargo, los tres muestran una preocupante falta de culminación cuando el tiempo disponible para actuar se reduce cada semana.

El próximo gobierno recibirá un panorama complejo. Encontrará obras inconclusas, limitaciones presupuestales, arbitrajes pendientes y poblaciones que continúan expuestas. Pero esa realidad no debe servir como justificación para prolongar la inacción. La prevención siempre resulta menos costosa que la reconstrucción, y las experiencias vividas por Áncash durante anteriores fenómenos climáticos así lo demuestran.

Hoy corresponde que la ANIN informe con absoluta transparencia cuál es el cronograma real para culminar las defensas ribereñas de Lacramarca, Casma y Huarmey, cómo resolverá las restricciones financieras y qué medidas inmediatas adoptará para reducir el riesgo durante la próxima temporada de lluvias. Las autoridades locales ya han cumplido con alertar el problema. La Contraloría ha señalado las observaciones. Ahora corresponde al Gobierno actuar antes de que la naturaleza vuelva a recordarnos el elevado costo de las obras inconclusas.