Opinión

28 De julio: la oportunidad de volver a creer en el Perú

Por: Fernando  Zambrano Ortiz

Analista Político

Cada 28 de julio renace una esperanza. No solo porque celebramos un aniversario más de nuestra independencia, sino porque el Perú tiene la oportunidad de iniciar un nuevo ciclo político. Creo que el liderazgo de Keiko Fujimori puede convertirse en el punto de partida para recuperar el crecimiento económico, fortalecer la seguridad ciudadana, restablecer la estabilidad institucional y devolver al país el protagonismo internacional que durante años fue una de sus principales fortalezas.

El reto, sin embargo, va mucho más allá de la administración cotidiana del Estado. El Perú tiene condiciones para convertirse en un actor relevante en la construcción de una gran alianza del Pacífico sudamericano, integrada por naciones comprometidas con la libertad, la soberanía nacional, el Estado de Derecho, la integración regional y el comercio abierto. En un escenario internacional marcado por la incertidumbre geopolítica, las disputas comerciales y la competencia entre grandes potencias, América Latina necesita recuperar una voz propia y una agenda basada en la cooperación entre democracias.

Esta nueva etapa representa una oportunidad para fortalecer una región capaz de defender los valores democráticos, impulsar la inversión privada, consolidar instituciones sólidas y promover un desarrollo que beneficie a sus ciudadanos mediante la cooperación, la integración económica y el respeto al Estado de Derecho.

Pero el crecimiento económico, por sí solo, ya no basta. El gran desafío del próximo gobierno será demostrar que el desarrollo puede traducirse en mejores condiciones de vida para quienes históricamente permanecieron al margen del progreso. Las poblaciones rurales, las comunidades altoandinas y amazónicas, así como miles de pequeños emprendedores, esperan que esta vez la prosperidad llegue también a sus hogares.

Ese objetivo no exige abandonar el modelo de economía social de mercado que permitió al Perú avanzar durante décadas. Por el contrario, demanda perfeccionarlo, fortaleciendo la capacidad del Estado para brindar seguridad, infraestructura, salud, educación y oportunidades, sin renunciar a la estabilidad macroeconómica ni a la iniciativa privada. Un Estado con verdadero sentido social no es aquel que reemplaza al ciudadano, sino el que crea las condiciones para que cada peruano pueda desarrollar plenamente su proyecto de vida.

Las Fiestas Patrias son también una oportunidad para recordar que el futuro del país no depende únicamente de quienes ejercen el poder. Depende, sobre todo, del esfuerzo cotidiano de millones de peruanos que trabajan, emprenden, producen, educan a sus hijos y mantienen viva la esperanza de construir un país más justo y próspero. Son ellos quienes sostienen la economía, fortalecen nuestras instituciones y preservan los valores que dan cohesión a la sociedad.

A mi juicio, el gobierno que hoy inicia funciones lo hace en un escenario excepcional. Después de muchos años, asume el poder con un importante capital de esperanza y con una expectativa positiva tanto de amplios sectores de la ciudadanía como del sector privado, que ven en esta nueva etapa una oportunidad para recuperar la estabilidad, reactivar la inversión y fortalecer nuestras instituciones. Esa esperanza es especialmente significativa en las provincias y en los pueblos más alejados y olvidados del país, donde durante décadas el desarrollo no llegó con la misma intensidad que a otras zonas del Perú.

Tengo la convicción de que Keiko Fujimori sabrá honrar el mandato que el pueblo peruano le ha confiado. Gobernar significa representar a toda la Nación, escuchar a todos los peruanos y conducir los destinos del país con firmeza, responsabilidad y visión de futuro durante los próximos cinco años. Estoy convencido de que comprenderá la dimensión histórica del momento que vive el país y responderá a la confianza depositada en ella con decisión, liderazgo y resultados. El Perú necesita un gobierno que inspire unidad, genere confianza y haga posible que el crecimiento económico se traduzca en bienestar para todos los peruanos.

En estas Fiestas Patrias, expreso mi reconocimiento a todos los peruanos que, con trabajo, honestidad y fe cristiana, contribuyen cada día a hacer más grande a nuestra Nación. Que este 28 de julio marque el inicio de una etapa de reconciliación, libertad, crecimiento y bienestar para todos, consolidando un Perú más seguro, más próspero y con oportunidades para cada ciudadano, sin importar el lugar donde haya nacido.

¡Felices Fiestas Patrias, Perú!