La autorización del Ministerio de la Producción para que el Instituto del Mar del Perú (IMARPE) desarrolle la Operación EUREKA LXXVIII abre nuevamente un debate que no puede ser reducido a una discusión técnica. Evaluar científicamente el estado de la anchoveta y de otros recursos pelágicos es necesario, especialmente en un escenario de variabilidad oceanográfica asociado al fenómeno El Niño. Sin embargo, la oportunidad, las condiciones y la legitimidad de esta operación deben ser examinadas con absoluta transparencia.
La preocupación de los gremios de pescadores no puede ser ignorada. En los últimos días, diversas organizaciones han expresado su oposición a la Operación EUREKA y han dirigido documentos a IMARPE y PRODUCE cuestionando la medida, particularmente por la participación y presunta influencia de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP) en su promoción y organización.
El cuestionamiento central merece una respuesta clara: ¿por qué se autoriza ahora una nueva operación científica cuando todavía no se ha dispuesto formalmente el cierre de la primera temporada de pesca de anchoveta?
Esta interrogante es válida porque la investigación científica no puede convertirse, bajo ninguna circunstancia, en un mecanismo para mantener abierta una actividad extractiva cuando existen dudas sobre la disponibilidad y condición del recurso. La prioridad debe ser la sostenibilidad de la anchoveta y la protección de su ciclo biológico, no las necesidades inmediatas de la industria.
PRODUCE sostiene que la EUREKA tendrá finalidad exclusivamente científica y que IMARPE asumirá la conducción técnica, mientras las embarcaciones participantes realizarán muestreos bajo una metodología previamente establecida. Esa explicación debe quedar demostrada en la práctica. La independencia científica de IMARPE tiene que estar plenamente garantizada y sus resultados deben ser públicos, verificables y conocidos por todos los actores del sector.
También resulta indispensable aclarar cuál es exactamente la situación de la primera temporada de pesca. Si las condiciones biológicas y ambientales justifican su conclusión, corresponde cerrar formalmente dicha temporada antes de abrir cualquier escenario que pueda generar nuevas expectativas de extracción. No hacerlo alimenta las sospechas y profundiza la desconfianza de los pescadores.
La investigación científica es bienvenida. Lo que no puede aceptarse es que una operación de esta naturaleza sea percibida como una salida para favorecer intereses particulares. El mar peruano pertenece a todos los peruanos y sus recursos deben administrarse pensando en las próximas generaciones.
Por ello, PRODUCE e IMARPE tienen la obligación de explicar con precisión los fundamentos de la EUREKA LXXVIII, la participación de cada gremio, los criterios para seleccionar las embarcaciones y, sobre todo, qué decisiones se adoptarán con sus resultados.
La ciencia debe servir para proteger el recurso y ordenar la actividad pesquera, no para justificarla anticipadamente. Si existe suficiente evidencia para cerrar la primera temporada, debe hacerse. Y si la EUREKA es realmente necesaria, debe ejecutarse con independencia, transparencia y sin presiones empresariales. Solo así sus resultados tendrán la credibilidad que el sector pesquero necesita.

