Editorial

Coishco: ¿hasta cuándo seguiremos con puentes provisionales?

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) anuncia la instalación de un puente modular provisional paralelo al actual puente Coishco, en la carretera Panamericana Norte. Tendrá una longitud de 36.5 metros, será de una sola vía y demandará una inversión aproximada de 629 mil soles. La explicación oficial es que servirá mientras se ejecuta el mantenimiento del puente de doble vía que actualmente utilizan los vehículos.

La pregunta, sin embargo, es inevitable: ¿y cuándo se construirá el verdadero puente Coishco?

Desde estas páginas hemos cuestionado en reiteradas oportunidades la excesiva burocratización del MTC y la manera en que los problemas de infraestructura vial terminan siendo atendidos con soluciones parciales, tardías o provisionales. Allí están, como ejemplos cercanos, la vía de Evitamiento de Chimbote, cuyas obras complementarias todavía siguen pendientes, y la carretera Santa–Chuquicara, donde se viene hablando de mantenimiento de una vía que requiere una atención permanente y eficiente.

Ahora ocurre algo similar en Coishco.

El MTC nos dice que construirá un puente provisional para garantizar el tránsito mientras el puente actual ingresa a mantenimiento. Es decir, tendremos un puente temporal para reemplazar temporalmente a otro puente que también necesita mantenimiento.

¿No resulta esto una contradicción?

El problema no está en que se instale el puente modular. Si es necesario para evitar que el tránsito por la Panamericana Norte se interrumpa, debe hacerse. Lo que preocupa es que esta solución temporal no forme parte de una decisión mucho más importante: construir una estructura definitiva.

La situación merece mayor atención porque estamos hablando de la Panamericana Norte, una carretera estratégica para la economía nacional y regional. El puente Coishco soporta diariamente un intenso tránsito de vehículos particulares, transporte interprovincial y carga pesada. No estamos frente a una infraestructura menor.

Además, las advertencias sobre el estado del puente no son nuevas. Si organismos como la Sutran han llamado la atención sobre sus condiciones de seguridad, entonces el Estado debió actuar con anticipación y no esperar a que el deterioro obligara a buscar una salida de emergencia.

Y aquí aparece nuevamente el problema de fondo: la falta de planificación oportuna.

El Estado parece acostumbrarse a reaccionar cuando el problema ya está encima. Primero se advierte el deterioro, después se programa el mantenimiento, luego se busca una solución provisional y finalmente se anuncia una intervención que debió planificarse años atrás.

Mientras tanto, se gastan cientos de miles de soles en estructuras temporales que cumplen una función necesaria, pero que no resuelven definitivamente el problema.

El MTC debería explicar con claridad si existe un proyecto para construir un nuevo puente Coishco, cuál sería su costo, en qué etapa se encuentra, cuándo se elaborará el expediente técnico y, sobre todo, cuándo se ejecutará.

Áncash no puede seguir esperando soluciones provisionales para problemas permanentes.

El puente modular debe instalarse y garantizar la seguridad de los usuarios. Pero, al mismo tiempo, el MTC tiene la obligación de mirar más allá del mantenimiento inmediato y pensar en los próximos años.

Porque la pregunta seguirá allí, mientras los vehículos cruzan diariamente el puente Coishco: ¿por qué construir un puente provisional si sabemos que necesitamos uno permanente?

El país necesita menos burocracia, menos parches y más planificación. Coishco merece una solución definitiva.