Opinión

El silencio de los candidatos también es una respuesta

Por : Walter Miguel Quito Revello

Se acercan las elecciones regionales y hay algo que debería  preocuparnos profundamente: los candidatos hablan de muchas  cosas, pero guardan silencio sobre los grandes fracasos y las  grandes oportunidades perdidas de nuestra región. No  escuchamos una crítica seria y frontal a la actual gestión  regional. Tampoco escuchamos propuestas concretas sobre dos  proyectos que podrían cambiar radicalmente el futuro de Áncash: Chinecas y el desarrollo del puerto de Chimbote**.

Y ese silencio no es menor. Porque cuando quienes aspiran a gobernar una región no cuestionan aquello que evidentemente no funcionó, terminan dando la impresión  de que están conformes. Como si la actual gestión hubiera sido exitosa. Como si los  anuncios incumplidos, los proyectos paralizados, los hospitales abandonados y los  años perdidos no merecieran siquiera una explicación.

Pero la realidad es otra. Se habló del proyecto Chinecas. Se generaron expectativas.  Se hicieron anuncios. Sin embargo, uno de los proyectos más importantes para el  futuro agrícola y agroindustrial de Áncash sigue sin convertirse en la realidad que  nuestra región necesita.

Lo mismo ocurre con el desarrollo portuario de Chimbote. Se habla de  competitividad, de crecimiento económico y de convertir a nuestra región en un  verdadero polo de desarrollo, pero los grandes proyectos siguen esperando  decisiones políticas y capacidad de gestión. Y mientras tanto, “los candidatos callan”. Quizás creen que hablar de Chinecas o del puerto ya no genera votos porque la  población está cansada de escuchar las mismas promesas. Quizás entienden que la gente ha dejado de creer después de tantos anuncios incumplidos.

Pero precisamente por eso deberían hablar. No para repetir las mismas promesas.  No para decir nuevamente que “ahora sí” se hará. Deben explicar: ¿cómo lo harán?, ¿cuándo?, ¿con qué recursos y qué decisiones tomarán para destrabar estos proyectos? Porque estamos hablando del futuro económico de Áncash.

Chinecas no es solamente un proyecto de irrigación. Significa agricultura, agroindustria, inversión, transporte, comercio y miles de oportunidades para nuestra población. El desarrollo portuario de Chimbote tampoco es simplemente una obra. Significa competitividad, logística, industria, comercio y nuevas posibilidades para el crecimiento regional.

Si estos grandes proyectos avanzaran seriamente, podrían generar, directa e indirectamente, “cientos de miles de oportunidades laborales y económicas”, mejorando de manera exponencial el desarrollo de nuestra región. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿Por qué los candidatos no hablan de ello?, ¿Por qué no  cuestionan a la actual gestión? ¿Por qué no nos dicen qué hicieron mal quienes hoy dejan proyectos estratégicos sin concretarse? ¿Por qué no existe un debate serio sobre Chinecas y el puerto de Chimbote? La política regional parece haberse acostumbrado a discutir lo pequeño y a callar sobre lo verdaderamente importante.

Y eso no puede continuar. Los candidatos que hoy aspiran a gobernar la región tienen la obligación de decirnos con claridad qué piensan de la actual gestión. No basta con presentarse como una cara nueva si representan las mismas prácticas, los mismos grupos o la misma forma de hacer política.

Queremos saber: ¿Qué harán concretamente para destrabar Chinecas?, ¿Cuál es su  propuesta real para impulsar el desarrollo portuario y económico de Chimbote?, ¿Cómo van a fortalecer la agricultura en provincias como el Santa?, ¿Qué presupuesto, plazos y metas plantean?, ¿Qué obras consideran prioritarias y cómo garantizarán su ejecución? Y, sobre todo, ¿qué harán diferente para que la región no vuelva a perder años entre anuncios y promesas?

Ya es tiempo de dejar atrás la política de las inauguraciones, las conferencias de prensa y los proyectos que solo existen en los discursos. Nuestra región no necesita más promesas. Necesita autoridades capaces de gestionar, ejecutar y rendir cuentas.

En las próximas elecciones no deberíamos preguntarnos solamente quién habla mejor o quién tiene más publicidad. Debemos preguntarnos algo mucho más importante: ¿A quién le vamos a entregar la responsabilidad de dirigir el futuro de nuestra región? Porque votar sin exigir explicaciones sería, en cierta forma, premiar la ineficiencia. Y si los candidatos guardan silencio frente a los errores de la actual gestión, si no cuestionan los proyectos paralizados y tampoco presentan una alternativa clara, entonces también debemos preguntarnos ¿qué clase de cambio nos están ofreciendo?

Áncash ya no puede seguir perdiendo oportunidades. No podemos resignarnos a que Chinecas continúe siendo una promesa permanente ni a que el desarrollo portuario de Chimbote siga esperando mientras otras regiones avanzan. Callar frente al fracaso también es una forma de aceptarlo. Y nuestra región ya ha esperado demasiado.