La campaña “Costa Solidaria II”, desarrollada los días 21, 22 y 23 de agosto en el asentamiento humano Unión del Sur, en Nuevo Chimbote, deja una reflexión que va más allá de las cifras de atención médica o de la cantidad de familias beneficiadas. La presencia de la Marina de Guerra del Perú, con su logística y capacidad operativa, y la participación de diversas instituciones públicas demostraron que, cuando el Estado articula esfuerzos, puede llegar de manera directa a los sectores que más lo necesitan.
Durante tres días, miles de vecinos pudieron acceder gratuitamente a consultas de medicina general y diversas especialidades, servicios de odontología, psicología, oftalmología, obstetricia, nutrición, farmacia, terapia física, atención veterinaria, orientación social y otros servicios. Para muchas familias, esta jornada significó la posibilidad de recibir una atención que, en condiciones normales, no siempre está al alcance de sus posibilidades económicas.
Pero justamente ahí aparece la pregunta que no debería pasar desapercibida: ¿por qué la población tiene que esperar una campaña para acceder a servicios básicos que deberían estar disponibles de manera permanente?
“Costa Solidaria” merece reconocimiento porque demuestra que sí es posible acercar el Estado a los ciudadanos. Sin embargo, también evidencia las enormes brechas que todavía existen en materia de salud, servicios sociales y atención pública en las zonas periféricas de nuestras ciudades.
No basta con que las instituciones aparezcan ocasionalmente con campañas, donaciones y servicios gratuitos. La presencia del Estado debe ser permanente, organizada y capaz de responder a las necesidades cotidianas de la población. Un vecino no debería esperar una jornada especial para acceder a una consulta médica, orientación social o atención preventiva.
Los sectores populares de Nuevo Chimbote necesitan establecimientos de salud fortalecidos, profesionales suficientes, medicamentos, programas sociales eficientes y servicios públicos que funcionen todos los días. Necesitan sentir que el Estado está presente no solamente cuando se organiza una campaña, sino también cuando una madre busca atención para su hijo, cuando un adulto mayor requiere asistencia o cuando una familia necesita orientación para acceder a un programa social.
La Marina de Guerra ha demostrado, una vez más, que su capacidad logística puede convertirse en una herramienta de servicio a la población. Las municipalidades y las demás instituciones públicas también han demostrado que pueden coordinar y sumar esfuerzos.
El desafío ahora es que esta experiencia no quede como una actividad aislada. “Costa Solidaria” debería servir como ejemplo para construir una política de presencia permanente del Estado en los lugares donde más se necesita.
Porque llevar atención durante tres días es importante. Pero garantizar derechos y servicios durante los 365 días del año es una obligación del Estado.

