Por: FERNANDO VALDIVIA CORREA.
El 16 de marzo pasado, la Junta Nacional de Justicia (JNJ) ratificó la destitución como Fiscal Suprema a Delia Espinoza por falta grave al haber desobedecido un mandato de la propia Junta consistente en reincorporar a Patricia Benavides en el Ministerio Público. Días antes, se atrincheró en la sede central de dicha entidad, incluyendo vigilia, pero de nada le valió pues al final fue defenestrada. Asimismo, tiene vigente dos inhabilitaciones para ejercer la función pública hasta por diez años impuestas por el Congreso de la República. A pesar de estos deméritos, incomprensiblemente la mayoría de agremiados del Colegio de Abogados de Lima la eligieron como decana por dos años.
Desde este nuevo cargo, Espinoza pretende cobrar venganza sobre sus otrora adversarios. Tal es el caso de Benavides. A inicios de este mes, el CAL la denunció por supuesto ejercicio ilegal de la profesión. Resulta que el Consejo de Ética la suspendió como letrada por, entre otros, haber intervenido a favor de su hermana Enma, removiendo a la fiscal que la investigaba. Aquí hay un problema. Y serio. De acuerdo a la Constitución Política y la Ley Orgánica del Ministerio Público, el Fiscal de la Nación tiene la potestad de designar, y cesar, fiscales provisionales. Bersabeth Revilla lo era. Por ello, bajo plena atribución normativa, Patricia Benavides dispuso el retorno a su plaza de origen; es decir, Titular Superior. A Revilla no le gustó y renunció a la carrera fiscal, lo cual es asunto suyo. En suma, es un burdo intento de expulsarla del CAL, sin importarle transgredir el debido proceso.
Lo que tampoco le inquieta es que con fecha 14 de junio pasado, fue publicada la Ley N° 32645, cuya segunda disposición complementaria final refiere que “No pueden ser parte de la comisión organizadora ni ejercer cargo en los órganos de gobierno de los colegios profesionales, los inhabilitados para el ejercicio de la función pública”. Y Delia lo está, razón por la cual debe ser separada definitivamente como Decana.
Y, en adición, otro problema. Su hija, Melissa Albújar, estudiante universitaria de 22 años, sin oficio conocido, adquirió en el 2025, dos inmuebles desembolsando al cash la friolera de S/ 213 mil. Además, resultó ser viajera frecuente, visitando países como Estados Unidos, México, Chile, Colombia, Brasil, Panamá y Bolivia.
De esto último, Tomás Gálvez, Fiscal de la Nación, en entrevista con Milagros Leiva, dijo estar sorprendido, pidiéndole a la comunicadora le alcance esta información para investigar. ¿Cómo hizo Albújar para que tan precozmente la diosa fortuna toque a su puerta?. Probablemente recibió los consejos financieros de Marita Barreto, con experiencia en adquirir casa en acomodado balneario por US$ 500 mil; o de la exparlamentaria Sigrid Bazán con su lujoso departamento de US$ 330 mil.
Ironía aparte, ¿dará la cara Espinoza Valenzuela sobre esta presunta ilegalidad que involucra directamente a su hija, o seguirá culpando al fujimorismo?.

