La clausura temporal de Plaza Vea en Chimbote y la multa de S/ 27 500 impuesta por la Municipalidad Provincial del Santa no debería ser vista únicamente como una sanción administrativa. Es, sobre todo, un llamado de atención sobre la responsabilidad que tienen los establecimientos comerciales de garantizar condiciones seguras para trabajadores y consumidores.
Que un negocio de gran concurrencia opere sin un Certificado ITSE vigente y, además, mantenga observaciones vinculadas a la estructura de sus techos, constituye una situación que no puede minimizarse. La prevención debe estar por encima de cualquier interés comercial. Esperar que ocurra un sismo o que una deficiencia estructural provoque una tragedia para recién actuar sería una grave irresponsabilidad.
La municipalidad, en ese sentido, debe mantener una fiscalización firme y permanente, pero también transparente y sin excepciones. Las normas de seguridad existen para proteger vidas y deben cumplirse tanto por pequeños negocios como por grandes cadenas comerciales.
Sin embargo, la fiscalización no debe limitarse a sancionar cuando las irregularidades ya han sido detectadas. Es necesario fortalecer las inspecciones preventivas y exigir que los propietarios levanten oportunamente las observaciones formuladas por las autoridades.
La clausura de Plaza Vea debe servir como advertencia para todos los establecimientos de Chimbote: la seguridad no es un trámite ni un documento que se obtiene para cumplir una formalidad. Es una obligación permanente. Prevenir hoy siempre será menos costoso que lamentar mañana una tragedia que pudo evitarse.
El dengue también se combate abriendo las puertas
La presencia de larvas del zancudo Aedes aegypti en 437 viviendas de la jurisdicción del puesto de salud Nicolás Garatea debe encender una señal de alerta en Nuevo Chimbote. No se trata solamente de una cifra sanitaria: representa un riesgo concreto de propagación del dengue y demuestra que la prevención todavía enfrenta serias dificultades.
Más preocupante aún es conocer que miles de viviendas permanecieron cerradas, deshabitadas o con vecinos que se negaron a permitir el ingreso de los inspectores. ¿Cómo detectar y eliminar criaderos si el personal de salud no puede ingresar a los domicilios? La lucha contra el dengue no puede quedar únicamente en manos de los trabajadores sanitarios.
La responsabilidad empieza en cada hogar. Un balde, un cilindro, un tanque, un florero o cualquier recipiente con agua acumulada puede convertirse en un criadero. Por ello, mantener los depósitos correctamente protegidos y eliminar objetos donde pueda acumularse agua debe ser una tarea cotidiana.
También resulta fundamental que la población permita el ingreso de los inspectores y respete las medidas preventivas, incluida la denominada “motita” colocada en los recipientes de almacenamiento de agua.
La prevención no cuesta más que unos minutos de atención, pero puede evitar enfermedad, complicaciones y hasta muertes. Nuevo Chimbote necesita asumir que combatir el dengue es una responsabilidad colectiva. Abrir las puertas a los inspectores y eliminar los criaderos también es una forma de proteger a nuestras familias.

